viernes, diciembre 28, 2007

Reestructurando el blog

Como últimamente ando escasa de ideas y por lo visto ya sólo el gran Chesterton puede salvarme, he tomado la inexpugnable decisión de dejarles las riendas a ustedes, mis queridos aurigas, para hacer un blog únicamente con sus brillantes comentarios. Me falta pensar el formato que tendrá, pero al mismo tiempo pienso que es algo de lo que podrían hacerse cargo ustedes, entrañables marmotas.

Una colosal vagancia me invade y por ello he decidido dedicar lo que me queda de existencia (esto deben ser quince horas, cuatro días, seis semanas, tres meses o cuarenta y cinco años bisiestos) a una feliz vida de planicie intelectual. Mis próximos compañeros literarios serán la Guía televisiva de Bielorrusia los jueves por la noche, "Disminución de la contaminación bacteriana de la horchata de chufas por pretatamientos del tubérculo", "Corrosión interna de las bombillas rojas burdelarias" o "Si quieres adelgazar, vade retro a los pasteles".

Conociendo sus bellas almas, supongo que me desean lo mejor en ésta, mi nueva y borrica etapa.

Angelicalmente suya (justo desde este momento, ya no soy más de ustedes)

domingo, diciembre 23, 2007

Navidad

El espíritu de la Navidad
G. K. Chesterton

Me lanzo de manera temeraria a escribir sobre el “espíritu de la Navidad”, tema que presenta una dificultad preliminar sobre la que he de ser bien franco. Hoy día la gente es muy curiosa en la manera de hablar sobre el “espíritu” de algo. Existe por ejemplo, un tipo particular de fatuo hipócrita que está siempre sermoneándonos sobre si tenemos el “espíritu la verdadera cristiandad” aparte de todos los nombres y formalidades. En la medida en que lo consigo entender, quiere decir exactamente lo contrario de lo que dice. Lo que quiere decir es que hemos de seguir los nombres “cristiano” y “cristiandad”, y otros por el estilo, para referirnos a algo en lo que es precisamente el espíritu lo que no es cristiano; algo que es una especie de combinación de optimismo sin fundamento de un ateo de un ateo norteamericano con el pacifismo de un manso hindú. De la misma manera leemos mucho en el periodismo moderno y en la sociedad de consumo sobre el Espíritu de La Navidad; pero se trata en realidad del mismo tipo de transformación. Lejos de preservar la esencia sin lo extremo, se preserva lo extremo donde no puede darse lo esencia. Significa tomar dos sustancias meramente materiales, como las flores de aguinaldo y guirnaldas de Navidad, y esparcirlas sobre enormes hoteles cosmopolitas que no tienen nada de hogareños, o alrededor de las columnas dóricas de clubes fríos e impersonales llenos de viejos caballeros cínicos y desanimados; o en cualquier otro lugar en donde menos posibilidades tenga de encontrar el espíritu de Navidad. Pero hay también otra manera en la que la complejidad moderna de la sociedad de consumo devora el corazón de algo, dejando al mismo tiempo el corazón pintado. Me refiero al sistema elaborado en el exceso en la dependencia en comprar y vender, y por lo tanto en el bullebulle; y en consecuencia, el descuido de las cosas nuevas que se podría hacer según la vieja Navidad.

(...) La temporada de Navidad es doméstica; por esa razón la mayoría de las gente hoy día se prepara para ella luchando en los tranvías, esperando en las filas, apresurándose en los trenes, amontonándose desesperados en las cafeterías y preguntándose cuando por fin llegará a su casa o si llegará de alguna manera. No sé si algunos desaparecen para siempre en una tienda de juguetes o sencillamente se reclinan y mueren en una cafetería; pero por la impresión que dan es muy posible que así ocurra. Justo antes de la gran festividad de la familia y del hogar la población entera parece quedarse sin familia y del hogar. Es el triunfo supremo de la sociedad industrial el que en ciudades enormes que parecen tener demasiadas casas hay una desesperada escasez de viviendas. Grandes multitudes de nuestros pobres llevan ya tiempo acabando prácticamente en nómadas. Hasta confesamos el hecho, pues hablamos de alguno de ellos como de los “árabes de calle”. Pero esta institución domésticas en la frase irónica actual, ha ido más allá de tal normal anormalidad. La fiesta de la familia transforma en vagabundeo tanto a ricos como a pobres. Se encuentran tan desparramados por el desconcertante laberinto de nuestra tráfico y de nuestro comercio que a veces ni siquiera pueden alcanzar la cafetería; no sería modesto, por supuesto, mencionar la taberna. Encuentran difícil entrar en el tumulto en los hoteles, por no decir nada de cómo volver a sus casas. Y me gustaría expresar todo lo contrario de una irreverencia cuando digo que su único punto de parecido con la familia que es arquetipo de Navidad es que no hay sitio para ellos en la posada.

La Navidad está construida sobre una paradoja hermosa e intencional: que el nacimiento del que no tuvo casa para nacer sea celebrado en todas las casas. Pero este tipo de paradoja no es intencional y ciertamente no es nada hermoso. Está muy mal que no podamos desenredar del todo la tragedia de la pobreza. Está muy mal que el nacimiento del que no tuvo casa para nacer, celebrado en el hogar y en el altar, vaya a veces sincronizado con la muerte de gentes sin hogar en asilos y en barrios pobres. Pero no falta que nos regocijásemos en esta universal agitación que cae sobre ricos y pobres de igual manera; y me parece que en este asunto una reforma de la Navidad moderna.

Emitiré otro brillante destello de paradoja haciendo observar que la Navidad ocurre en invierno. Es decir, no es solamente una fiesta dedicada a la vida doméstica, sino que es una colocada deliberadamente bajo condiciones en la que resulta muy incómodo correr por ahí fuera y resulta muy cómodo quedarse en casa. Sin embargo, bajo las complicadas circunstancias de las modernas convenciones y conveniencias, surge una paradoja más práctica y mucho más agradable . La gente tiene que recorrer precipitada durante unas cuantas semanas aunque sólo sea para estar en casa una pocas horas. La antigua y saludable idea de estos festivales de invierno era la siguiente: que al estar encerrados y cercados por el frío, eran forzados a redescubrir sus propios recursos; o en otras palabras, que tenía una oportunidad de mostrar si había algo dentro de ellos . Y no es seguro que la reputación de nuestros buscadores de placeres, de esos que están más a la ultima moda, pasaría esa prueba. Si se les apartara del poder del dinero y de la maquinaria, se descubrirían una cuantas revelaciones espantosas de algunos de estos favoritos de la alta sociedad. Están acostumbrados a que se lo hagan todo; y aunque van a los más recientes bailes americanos, dan la impresión de que son sólo son los músicos negros los que bailan. Pero, de cualquier forma, pensando en termino medio de la humanidad sana, creo que cortar todas estar conexiones mecánicas tendría un éxito revivificante que le despertaría por completo de su estupor. Ahora mismo, se les acusa siempre de que se divierten; pero ni siquiera hacen algo tan noble o tan apropiado a su dignidad humana. La mayoría de ellos ya no pueden ni siquiera divertirse, pues se han acostumbrado a ser divertidos.

La Navidad podría ser algo creativo. Se nos dicen aun por los que más la alaban, que su valor principal reside en mantener antiguas costumbres o juegos de tiempos pasados. Y la verdad es que vale para esos dos admirables propósitos. Pero en el sentido que ahora hablo podría ser posible una vez más dar la vuelta completa a esa verdad. No es tanto cosas viejas como cosas nuevas que una Navidad auténtica podría crear. Por ejemplo, podría crear juegos nuevos, si de verdad se empujara a la gente a inventar sus propios juegos: La mayoría de los juegos más viejos empezaron con el uso de utensilios o muebles ordinarios. La terminología del tenis, por ejemplo fue hallada en la misma estructura del patio de una antigua posada. Y se dice también que los postes en el juego de cricket no eran originariamente nada más que las tres patas del taburete para ordeñar vacas. Podríamos ahora inventar nuevas cosas de este tipo si recordáramos quien es la madre de la invención. Qué agradable sería un juego en el que ganásemos puntos por acertar a dar al paragüero o en la bandeja con la comida, o incluso en la cabeza del anfitrión o de su esposa, por supuesto con algún proyectil hecho con algún material suave. Los niños que tienen la suerte de que se les deje solos en su cuarto inventan por su cuenta no sólo juegos enteros, si no también dramas y todo tipo de historias; inventan lenguajes secretos; crean familias imaginarias; y producen afanadas revista familiares. Este es el tipo de espíritu creativo que queremos en el mundo moderno; y lo deseamos pero no lo tenemos. Si la Navidad pudiera ser más y no menos doméstica, creo que habría un vasto incremento en el auténtico espíritu navideño que es el espíritu del niño. Pero mientras que nos damos a este sueño debemos una vez más invertir la convención actual en la forma de una paradoja. Es cierto que en un sentido Navidad es la época del año en que hay que dejar las puertas abiertas; pero yo cerraría las puertas en Navidad, o por lo menos justo antes de Navidad; y vería entonces el mundo de lo que somos capaces de hacer.

No puedo sino recordar con una sonrisa, que hemos mencionado en otra y controvertida página de este libro, a una señora que se estremecía al pensar las cosas perpetradas por mi correligionarios una vez cerradas sus puertas. Mi recuerdo se suaviza con la distancia y con este tema, y me siento ahora en el extremo opuesto de la controversia. Espero que esa señora, y todos los que piensan como ella, tengan también la sabiduría de cerrar sus puertas para descubrir que sólo cuando todas las puertas están cerradas encontrarán lo mejor adentro. Si son puritanos, cuya religión se basa solamente en la Biblia, que sea por una vez la Biblia familiar. Si son paganos que no pueden aceptar otra cosa que no sea el festival de invierno, que sea al menos una fiesta de familia. La discordancia o incomodidad de que se quejan los críticos modernos en la reunión familiar no se debe a que ese fuero mítico se haya dejado medio encendido, sino a que se deje enfriar del todo. Fragmentos fríos de una cosa que antes estaba viva se encuentran ahora amontonados chapuceramente; esto no es argumento en contra de la revitalización de esa cosa. Los juguetes de Navidad se bamboleaban de forma incongruente en presencia de paganos y poderosos que anhelan en ese momento estar jugando al golf. Pero eso no altera el hecho de que podrían estar mucho más alegres y hasta hacerse mucho más inteligentes si supieran jugar con esos juguetes; y son unos pelmas en lo que se refiere al golf. Su embotamiento no es más que último producto moral del progreso mecánico del deporte organizado y profesional en ese mundo rutinario fuera del hogar. Cuando eran niños, en el secreto de sus hogares, es muy probable que casi todos ellos soñaban aventuras y dramas nunca escritos que les pertenecían a ellos tanto como Hamlet pertenecía a Shakespeare o Pickwick a Dickens. ¿No sería más emocional si el tío Fernando, en lugar de escribir con detalle todo los golpes con que debería haber salido del hoyo de la arena en el golf, dijera con toda franqueza que estuvo en un viaje al fin del mundo y que acababa de cazar la Gran Serpiente del Océano?. La conversación del tío Javier sería mucho más intelectual, si en lugar de contarnos en que medida había disminuido su handicap en el golf, pudiera decir todavía con convicción que era el rey de las islas Kangaroo, o gran jefe de los indios Rango Dongo. Estas cosas, proyectadas desde dentro se encontraban en casi todos los espíritus humanos; y es normal que su inspiración sea tan del todo machacada por las cosas de afuera. Que ni por un momento se suponga me encuentro yo entre los tiranos de la tierra, decidido a imponer mis propios gustos o a forzar a todos los demás niños a que jueguen con mis propios juegos. No es que no aprecie el juego del golf; es un juego admirable. Lo he jugado, o mejor dicho, he intentado jugar con él, algo que se considera como lo opuesto a jugar al golf. No faltaba más: dejemos que jueguen al golf los que jueguen al golf, y dejemos que las organizaciones sigan organizando, si su idea de organización es algo así como un organillo. Dejémosles que jueguen al golf día tras día; dejémosles que jueguen al golf trescientos sesenta y cuatro días, con pelotas del golf embadurnadas con pintura luminosa para que las puedan seguir en la oscuridad. Pero que quede al menos alguna noche en que las cosas se hagan luminosas desde dentro: y un día en que los seres humanos busquen todo lo que está enterrado dentro de ellos mismos, y que descubran, pues es ahí en donde de verdad está escondido -detrás de portales y balcones cerrados, y detrás de puertas tres veces atrancadas y acerrojadas- el espíritu de la libertad.

jueves, diciembre 20, 2007

Donna Angelicata se empluma

Apreciados amigos, me place informarles que el próximo mes de enero podrán disfrutar de los absurdos, dislates y bobadas de una servidora en el jovial suplemento de la revista Chesterton, "La Gallina ilustrada", la cual tendrá el increíble y demente detalle de publicarme un artículo. (http://www.chesterton.es/ y http://www.chesterton.es/lagallina/)

Hay un premio de un filtro de porcelana para aquellos lectores que adivinen tras qué gallináceo artículo me escondo. No se alteren, aún tienen unos días de feliz ignorancia. Malgasten, quiero decir, aprovechen su tiempo estas fechas viendo "¡Qué bello es vivir!" por trigésimo octava vez, tocando la pandereta o escribiendo una novela romántica. (Supongo que con esto, lo que quiero es desearles... desearles... no, no puedo decirlo).

lunes, diciembre 17, 2007

¡Sed vosotros mismos!

Un animus iucundi (sirva la locución latina para destacar mi elevado intelecto) me dominaba ayer. Con cierto infortunio, opté por desempolvar uno de los cientos, ¡qué digo!, cientos de miles, ¡qué digo!, miles de millones, ¡qué digo! ... (detener la hipérbole a tiempo es de sabios; y ahora que lo pienso, quizá hacerla sea de idiotas) de libros que me miraban acusadoramente desde sus estratosféricas posiciones.

Accidentalmente me topé (no en vano digo accidentalmente pues fue el diabólico volúmen el que topó directamente, ¡¡y de pico!!, con mi cabeza) con uno de los así denominados - y lo digo con rubor- “de autoayuda”. ¡Arg!

A pesar de mi inicial escepticismo y terror, la verdad es que su comienzo logró despertarme ipso facto (atención, ¡otra locución! hoy estoy especialmente brillante, lo sé) de mi aletargado estado. Y sin más circunloquios, iré al grano, justo al contrario que las óperas alemanas.

Comenzaba de la siguiente manera: “Sé tú mismo”.

Este sencillo pero tajante imperativo no pudo menos de sumirme en una atroz perplejidad cercana al colapso mental y posterior desmayo cual lánguida damisela con la mano en la frente, del cual me recupere con el único consuelo de que pronto vería ese libro en llamas. Y es que díganme, ¿cómo demonios se puede ser uno mismo si a uno le obligan a ser uno mismo?. ¿Acaso se puede ser natural artificialmente?. Llámenme enrevesada o lo que quieran. Me voy a ser yo misma.

sábado, diciembre 01, 2007

El oro del Rin -Wagner-




Dolorosamente hermoso este acorde wagneriano en Mi bemol Mayor que algunos han identificado como un pensamiento puro hecho música. En este caso, sirviendo de entrada al comienzo de esta pelicula de Terrence Malick, "El nuevo mundo".

Con el “Oro del Rhin” comencé una nueva senda, en la que tenía que hallar los temas de la naturaleza plástica que, en evolución cada vez más individual, habrían de revestir como exponentes de las diversas formas de la acción y de los sentimientos. La particular frescura de la naturaleza que parecía alentar sobre mí, desde este paraje, como el viento vivificador de las montañas me hizo soportar sin fatiga todos los esfuerzos de mi obra.”

(Carta de Wagner a Roeckel)

"La obra más ambiciosa de la civilización occidental" dijo Deryck Cooke sobre la monumental Tetralogía wagneriana.


La obra ‘El Oro del Rhin’ se inicia con un largo pedal orquestal en la tonalidad de Mi bemol Mayor que da cuerpo al Preludio - al principio, tan sólo se escucha la nota tónica generadora del acorde ‘mi bemol’-. Es la llamada ‘nota primigenia’ o ‘sonido primigenio’.

"Al poco tiempo, se agrega la quinta (si bemol), creando una atmósfera etérea y poco definida en la tonalidad inicial. Merece la pena resaltar el cometido del contrafagot y de las trompas solistas.
El tema que emerge ahora en el fagot y en las trompas (tonalidad de Do Mayor) es tranquilo, profundo y misterioso. Wagner mantiene todavía la nota pedal (mi bemol), generando un cromatismo (armonía cromática) algo violento, que favorece esa atmósfera misteriosa. Nótese la intencionalidad manifiesta de Wagner de recrear el origen primigenio mediante la cuidadosa selección de la tonalidad. Nada se deja al azar. Todo está perfectamente estudiado en la obra del músico alemán. Muchos expertos han creído ver aquí una clara evocación al agua primigenia.

De esta manera, Wagner ha creado una suerte de perpetuum mobile (una variación de un canon llevado a sus últimas consecuencias; es decir, ad infinitum y sin solución de continuidad), que muere bruscamente tras la exaltación producida con la primera interrupción vocal."

Wagner concibió el inicio de El oro del Rin mientras echaba una siesta a orillas de un lago en la localidad italiana de Spezia. En sueños vio a una ninfa “que silbaba un acorde en mi bemol mayor”, que se repetía con diversas variaciones. Wagner se despertó súbitamente, completamente consciente de haber encontrado el arranque de su obra.

Prodigioso arranque.

viernes, noviembre 30, 2007

Emociones racionales

- Bitzer- dijo el señor Gradgrind, abatido y miserablemente sumiso-, ¿no tienes corazón?.
- La circulación, señor mío- replicó Bitzer, sonriendo ante la extravagancia de esa pregunta-, no podría llevarse a cabo sin un corazón. Ningún hombre que conozca los datos acopiados por Harvy acerca de la circulación sanguínea puede dudar que yo posea un corazón.
- ¿Está abierto a alguna influencia compasiva? - exclamó el señor Gradgrind.
- Está abierto a la Razón, señor mío- respondió este excelente joven-. Y nada más.

Charles Dickens. Tiempos difíciles.

Y ahora me pregunto... ¿son realmente irracionales las emociones?

domingo, noviembre 25, 2007

Meme

Llámenme mema (ja, qué ingeniosa soy) pero tengo que admitirles que mi supina ignorancia (yo más bien diría estupidez) llega hasta el punto de no saber que este simpático término ha adoptado un nuevo uso en la blogosfera.

Les voy a confesar algo que todavía les va a resultar más deplorable. Después de un fútil intento por entender en que puede consistir este experimento, sólo llego a la inane conclusión de que es como si el fin último fuese conseguir que el lugar cibernético de uno tenga más movimiento que un tercer acto de vaudeville.

De todas formas, como ha sido mi apreciado Sr. Dardo quien me ha lanzado a este juego, no voy a atender a racionalidades y obediente y sumisamente, publico la imagen actual de mi escritorio. La fotografía es nada menos que el impresionante Palau de les Arts. Aunque es cierto que últimamente ha sufrido cierta desmitificación por múltiples problemas de diseño, su imponente exterior y sobre todo, la belleza de lo que se interpreta en su interior, han hecho que esté ahí.
Por lo demás, sólo quiero aclarar que todos los iconos ludópatas que aparecen, se deben a ciertos virus que me acechan.

Aunque a decir verdad, pueden pensar lo que deseen, después de todo, ¿creen que para suponer un océano basta con conocer una gota de agua?


viernes, noviembre 16, 2007

Bondad y Maldad

Si temes que la gente se entere
de que has hecho algo malo,
entonces es que hay algo bueno en lo malo.
Si quieres que la gente sepa
que has hecho algo bueno,
entonces es que hay algo malo en lo bueno.

Confucio

lunes, noviembre 12, 2007

Sorolla y Enrique IV

Tengo que admitirles que mi estupor y desconcierto han acariciado niveles poderosamente funestos para mi capacidad -ya de por sí escasa- de entendimiento, cuando he visto en las noticias que cientos, ¡qué digo cientos!, miles de personas se agolparon la otra noche ante las puertas de la Fundación Bancaja para admirar los colosales y costumbristas lienzos del pintor valenciano, Joaquin Sorolla, en una exposición única e inigualable (esto me lo he inventado, pero seguro que algún sagaz columnista ya lo habrá dicho). Perdonen, no dudo que lo sea -no duden que no lo dude- pero ingenuamente me pregunto cuánta gente espontáneamente experimenta este insaciable amor por el arte sorollanil como para hacer cuatro horas de cola a las 3:00 de la madrugada un miércoles. Y todo para ver a unos tipos a caballo vestidos de hortelanos o a unas señoritas en un singular ritual folclórico.

Evidentemente, mi conclusión es que no es Sorolla en sí mismo el reclamo fundamental. Si me someto a una estricta introspección -acabo de hacerlo, y también he estornudado- para intentar descubrir y mostrarles, ¡oh almas cándidas!, que pudo mover, y que aún mueve, a esa enorme masa humana (aclaro que lo de enorme es por cantidad numérica, aunque enfocaron a un par de tipos un tanto.. bien, sigamos) a hacer un sacrificio tan sumamente estúpido y desfavorable con sus propios cuerpos, alcanzo la trágica y extraña convicción de que debe haber algo más, algo oculto, un siniestro valor añadido mediante el cual al día siguiente esas 3500 personas al llegar ojerosos, amortecidos y reptadores a sus trabajos -si es que trabajan- pueden efectivamente decir, con infinito orgullo y victoria, a sus miserables pero despiertos y productivos compañeros: "Ayer un Sorolla" (sí, pero a las 4:00 de la madrugada, so grullo).


Me he recordado a un texto de Poncela sobre un retrato de Enrique IV. Y así como no me gusta que se guarden las cosas ingeniosas para sí mismos, buitres egoistas, a mí no me satisface disfrutar en soledad de este gran hombre, así pues, tengan paciencia, beban un sorbo de agua y sigan leyendo, haraganes:

HALLAZGO DE UN RETRATO DE ENRIQUE IV

En una alacena del convento de Anima-Christi, de Amiens, ha sido hallado un hermoso cuadro al óleo con la siguiente inscripción: "Enricus Quartus Rege Cuadrupedante Instantanae naturalis". Dicha descripción quiere decir, poco más o menos: "Instantánea tomada al natural, del Rey Enrique IV encuadrupedado".

Se trata, pues, como comprenderán nuestros lectores, que son muy inteligentes a pesar de leernos, de un retrato ecuestre del rey Don Enrique IV de Francia, antes de ser asesinado.En dicho retrato, el caballo, que es el que aparece debajo, ha salido algo movido, pero la figura está para comérsela.

En la parte superior derecha se ve una gran copa, que, en opinión de los eruditos, simboliza la sed que pasaba Enrique IV cada vez que salía a dar un paseo a caballo. Más arriba de la copa hay un 11 bien visible, número que puede interpretarse de dos maneras: o bien suponiendo que el 11 era el tranvía favorito del democrático monarca, o como una alusión a las 11 hermanas gemelas que sedujo en uno de sus viajes a Poitiers. Dicho número 11 dicha copa aparecen invertidos en la parte inferior del retrato. Se cree que esto quiere decir que Enrique IV se había bebido ya el vino de la copa y que las 11 hermanas gemelas le fueron infieles y tuvo que mandarlas colgar por los pies de una almena.

En fin, es un retrato precioso, y circulan insistentes rumores de que el Estado se va a quedar con él. Como el Estado francés no tiene una perra gorda, no nos explicamos el hecho.

Pero en fin, eso dicen. Otros dicen, en cambio, que el retrato no es un retrato, sino el caballo de copas.


Enrique Jardiel Poncela, "El libro del convaleciente"

martes, noviembre 06, 2007

¿La belleza lo redime todo?

"Pues si una vez un hombre consiente en un asesinato, al poco tiempo comienza a darle poca importancia al robo; y del robo pasa a darle a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y de ahí sólo queda un paso para la descortesía y la falta de puntualidad. Una vez que alguien ha comenzado a descender por este sendero, nunca se sabe cuándo podrá parar." Del asesinato considerado como una de las bellas artes". Thomas De Quincey.

Sin duda se trata de uno de los escritores más brillantes y raros del siglo XIX. Destaca en él su siniestra inclinación por lo cruento, lo salvaje y lo telúrico. Su espíritu alentaba una eufórica atracción por la extinción y la muerte. Se sumergió en un tétrico universo, lleno de tribulaciones y espantos, donde se retuercen ilustres exponentes del homicidio y del crimen.

En su obra Del Asesinato considerado como una de las Bellas Artes, De Quincey eleva el homicidio a una categoría excelsa. Una lírica pasmosamente sobrecogedora se vierte en sus páginas. Los ladinos personajes de Shakespeare, los héroes de Homero y los condenados del infierno de Dante resuenan en esos párrafos con la armonía del claviórgano de un monasterio y la vorágine del bullicio de Londres.

De Quincey rememora en primer término la epopeya bíblica de Caín, la exalta a categoría de arte sublime. El primer homicida es convertido en imaginativo poeta que tan solo con un pedazo de roca construye una catedral de inigualable belleza y armonía.
Este libro no es otra cosa que la apología de una profesión desconocida, la de liquidar a otro ser humano de manera impune, en sincera rebelión contra las normas de la ética, la moral y la ley. De Quincey alaba la belleza del acto criminal de eliminar físicamente a una persona en un acto aplastante, de absoluta naturalidad. Le ofrece valores cercanos a la grandeza de una escultura, una pintura o una obra musical. Este acto excede la medianía de la masa, lo cavernario de su banal existencia.

Asesinar, para De Quincey, no es un instinto, es una motivación para los espíritus sensibles, para las almas exquisitas. Son virtuosos aquellos que superan las reglas.

Quienes hayan visto la inconmesurable película de Hitchcock, La Soga, podrán vislumbrar cristalinamente esta filosofía. Dice, Brandon, el personaje central: "El asesinato es un delito para muchos, pero un privilegio para unos pocos" o "Siempre he deseado tener más talento artístico. Bueno, el asesinato puede ser también un arte. El poder de matar puede ser tan satisfactorio como el poder de crear."

Por favor, no me apedreen (o por hacer un guiño hitchcockniano , no me estrangulen), ustedes ya conocen mi angelical alma, véanlo sencillamente como una ingenua exaltación de dos obras cuya exquisitez artística trasciende toda moral.

sábado, noviembre 03, 2007

Chestertonadas

Decía Chesterton en “El hombre eterno”:

“Si [la fe cristiana] fuera un error, da la impresión de que difícilmente podría haber durado mas de un día. Si fuera un mero éxtasis, daría la impresión de que tal éxtasis no podría durar mas de una hora. Ha durado casi dos mil años; y el mundo animado por esa fe ha sido mas lúcido, más juicioso, mas razonable en sus esperanzas, más sano en sus instintos, más divertido y alegre al enfrentarse con el destino y con la muerte, que todo el mundo fuera de esa fe. Porque de aquel Cristo increíble salió el alma de la cristiandad, y esa alma era el sentido común”.

Decía Chesterton en “Lo que está mal en el mundo” (1910):

“Si los americanos pueden divorciarse por “incompatibilidad de temperamentos” no puedo entender por qué no están todos divorciados. He conocido muchos matrimonios felices, pero nunca uno “compatible". La idea del matrimonio es luchar y sobrevivir el instante en el que la incompatibilidad se hace incuestionable. Porque un hombre y una mujer, en cuanto tales, son incompatibles.

El mismo año, un artículo de Robert Dell afirmaba que el hombre que se hace católico “deja su responsabilidad en el umbral y cree en los dogmas para librarse de la angustia de pensar”.

Chesterton responde así:
"Euclides, al proponer definiciones absolutas y axiomas inalterables, no libra a los geómetras del esfuerzo de pensar. Al contrario, les proporciona la ardua tarea de pensar con lógica. El dogma de la Iglesia limita el pensamiento de la misma manera que el axioma del Sistema Solar limita la Física: en lugar de detener el pensamiento, le proporciona una base fértil y un estímulo constante".

Poco después, en el Daily News, Chesterton invita a los racionalistas a ser realmente razonables y lógicos: "Yo creo -porque así lo afirman fuentes autorizadas- que el mundo es redondo. Que pueda haber tribus que crean que es triangular u oblongo no altera el hecho de que indudablemente el mundo tiene una forma determinada, y no otra. Por tanto, no digáis que la variedad de religiones os impide creer en una. No sería una postura inteligente."

La última chestertonada de hoy la encontré en un espléndido blog (Rayos y truenos). Es un poema verdaderamente hermoso. Literalmente, el autor del blog dice lo siguiente:

Chesterton hace un profundo análisis del matrimonio indisoluble y de las razones por las que compensa defenderlo, luchar por él. La clave es su belleza superior. Las películas y las canciones se fijan usualmente en el enamoramiento porque el amor constante es más difícil: demasiado grande y a la vez demasiado sutil para filmarlo o cantarlo.
En este sentido, Chesterton también es un adelantado. Escribió un poema ejemplar sobre el romanticismo de envejecer juntos, disfrutando desde los cambios más pequeños hasta los de la edad. Y frente a los cambios, lo que no cambia:

EL ÚLTIMO DISFRAZ

Tiñes tu blusa blanca con un verde más suave
como cuando volviste tu melena castaña,
y entonces brotó en mí esta oración tan rara,
la más rara que nunca haya dicho un amante:
“Que yo que vi tu juventud brillar
—arco iris cambiante de unas ropas a otras—
pueda verte en la tierra ciñendo la corona
de plata de la edad.
Empolvarás tu pelo de forma sorprendente,
maquillarás tu cara con pinturas muy pálidas;
pero, alegres, detrás del velo y de la máscara,
tus ojos inmortales mirarán como siempre.”


"Si el matrimonio es una espada, mejor que los aceros se unan cuando están al rojo vivo". G. K Chesterton

domingo, octubre 28, 2007

Las 48 leyes del poder


LAS 48 LEYES DEL PODER

"El maquiavelismo es una ciencia y, como tal, sirve tanto a reaccionarios como a demócratas, del mismo modo que el arte de la esgrima tanto sirve a los gentilhombres como a los a los bandidos para defenderse o asesinar".

Llámenme maquiavélica (aunque ahora me pregunto si Maquiavelo fué realmente maquiavélico, pues como afirma Gramsci en sus "Notas sobre la política de Maquiavelo", nuestro héroe pudo haber sido poco maquiavélico, por ser uno que sabe, que conoce el juego y tontamente lo enseña, cuando el maquiavelismo vulgar enseña a hacer lo contrario) pero el breve resumen que están a punto de leer forma parte de uno de los libros más deliciosos que han caido en mis aterciopeladas manos.

Disculpen la ausencia de estos días, puede que no sea más que un fiel reflejo de la Ley 16.

Ley N 1- Nunca le haga sombra a su amo.
Esfuércese siempre por lograr que quienes están jerárquicamente por encima de usted se sientan cómodos con su sensación de superioridad. No permita que sus deseos de complacerlos o impresionarlos lo induzcan a hacer ostentación de sus talentos y de su capacidad, ya que ello podrá generar un efecto opuesto al deseado, es decir, inspirar temor e inseguridad en sus superiores. Hágalos aparecer siempre más brillantes de lo que en realidad son... y accederá a la cumbre del poder.

Ley N 2- Nunca confíe demasiado en sus amigos.
Aprenda a utilizar a sus enemigos Desconfíe de los amigos; suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presa de la envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. En cambio, emplee a quien haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer mayores esfuerzos por demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer más a sus amigos que a sus enemigos. Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos.

Ley N 3- Disimule sus intenciones.
Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor ignorancia posible, sin revelar nunca el propósito de sus acciones. Si no tienen la menor idea de qué es lo que usted quiere lograr, les resultará imposible preparar una defensa. Condúzcalos por el camino de las falsas suposiciones, envuélvalos en una nube de humo y verá que, cuando al fin caigan en la cuenta de las verdaderas intenciones de usted, ya será tarde para ellos.

Ley N 4- Diga siempre menos de lo necesario.
Cuando intente impresionar a la gente con palabras, tenga en cuenta que cuanto más diga tanto más vulnerable será y tanto menor control de la situación tendrá.
Incluso cuando lo que diga sea sólo banalidad, parecerá una idea original si la plantea en forma vaga, abierta y enigmática. Las personas poderosas impresionan e intimidan por su parquedad. Cuanto más hable, mayor será el riesgo de decir alguna tontería.

Ley N 5- Casi todo depende de su prestigio. Defiéndalo a muerte.
Su renombre y su prestigio constituyen la piedra angular del poder. Basta el prestigio para intimidar y ganar. Sin embargo, una vez que decae, usted se tornará vulnerable y será atacado por todos los flancos. Convierta su prestigio en una fortaleza inexpugnable. Manténgase alerta frente a cualquier tipo de ataques potenciales y desbarátelos antes de que se produzcan. Al mismo tiempo, aprenda a destruir a sus enemigos abriendo brechas en la reputación de ellos. Luego dé un paso al costado y deje que la opinión pública lo crucifique.

Ley N 6- Busque llamar la atención a cualquier precio.
Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anónima.

Ley N 7- Logre que otros trabajen por usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles.
Utilice la inteligencia, los conocimientos y el trabajo físico de otros para promover su propia causa. Ese tipo de ayuda no sólo le permitirá ahorrar mucho tiempo y energía, sino que le conferirá un aura divina de rapidez y eficiencia. A la larga, sus colaboradores serán olvidados y todos lo recordarán a usted. Nunca haga lo que otros pueden hacer por usted.

Ley N 8- Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo.
Cuando obligue a otro a actuar; deberá ser usted quien en todo momento ejerza el control. Siempre es mejor lograr que su contrincante se acerque a usted y abandone, en este proceso, sus propios planes. Atráigalo con ganancias fabulosas... y después proceda a atacar. Usted tiene todos los ases en la mano.

Ley N 9- Gane a través de sus acciones, nunca por medio de argumentos.
Cualquier triunfo circunstancial que usted obtenga a través de argumentación verbal en realidad es sólo una victoria pírrica: el resentimiento y la mala voluntad que así genera son más intensos y duraderos que cualquier acuerdo momentáneo que haya logrado. Es mucho más eficaz lograr la coincidencia de otros con la coincidencia de otros con usted a través de sus acciones, sin decir palabra alguna. No explique, demuestre.

Ley N 10- Peligro de contagio: evite a los perdedores y los desdichados.
La desdicha de los demás puede conducirlo a la muerte: los estados de ánimo son tan contagiosos y tóxicos como una enfermedad infecciosa. Aunque sienta que debe tenderle una mano a alguien que se está hundiendo, lo único que logrará con ello será acelerar su propia caída. A menudo, los perdedores, son los artífices de su propia desgracia y terminan por transmitirla a quien quiere ayudarlos. Evítelos y, en cambio, frecuente a individuos ganadores y felices.

Ley N 11- Haga que la gente dependa de usted.
Para mantener su independencia, es indispensable que los demás lo quieran y necesiten. Cuanto más confíen y dependan de usted, tanto más libertad usted tendrá. Haga que la gente dependa de usted para lograr su felicidad y prosperidad, y no tendrá nada que temer. Nunca enseñe a los demás lo suficiente como para que puedan arreglárselas sin su ayuda.

Ley N 12- Para desarmar a su víctima, utilice la franqueza y la generosidad en forma selectiva.
Un gesto sincero y honesto compensará docenas de actitudes dictadas por la hipocresía y la falsedad. El gesto de franca y honesta generosidad hace bajar la guardia aun al individuo más desconfiado. Una vez que su sinceridad selectiva haya abierto una brecha en la armadura del otro, podrá manipularlo y embaucarlo a su antojo. Un obsequio oportuno -especie de caballo de Troya- podrá cumplir el mismo objetivo.

Ley N 13- Cuando pida ayuda, no apele a la compasión o a la gratitud de la gente, sino a su egoísmo.
Si necesita recurrir a la ayuda de un aliado, no se moleste en recordarle el apoyo que usted le dio en el pasado o sus buenas acciones. Lo pasado se ignora o se olvida. Si, en cambio, al formular su pedido de colaboración, usted muestre elementos que beneficiarán a la otra persona y hace gran hincapié en ellos, su contrincante responderá con entusiasmo a su solicitud, al detectar el beneficio que podría obtener.

Ley N 14- Muéstrese como un amigo pero actúe como un espía.
Es de fundamental importancia saberlo todo sobre su rival. Utilice espías para reunir información valiosa que le permita mantener siempre una ventaja sobre él. Y mejor aún: haga usted mismo de espía. Aprenda a sondear con cuidado a la gente en corteses encuentros sociales. Formule preguntas indirectas para lograr que el otro revele sus intenciones y sus debilidades. Toda ocasión es buena para ejercer el arte del espionaje.

Ley N 15- Aplaste por completo a su enemigo.
Empezando por Moisés, todos los grandes líderes de la historia sabían que era necesario aplastar por completo al enemigo al que temían. (En algunas oportunidades aprendieron esta lección a fuerza de golpes). Si se deja encendida una sola brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el riesgo de que vuelva a desencadenarse un incendio. Se ha perdido más por una aniquilación a medias que por una exterminación total: el enemigo se recuperará y buscará venganza. Destruyalo por completo, no sólo física sino también espiritualmente.

Ley N 16- Utilice la ausencia para incrementar el respeto y el honor.
Demasiada oferta reduce el precio: cuanto más lo vean y oigan, tanto menos necesario lo considerarán los demás. Si ya ha afirmado su posición dentro de un grupo determinado, un alejamiento temporario hará que hablen más de usted, e incluso que lo admiren. Deberá aprender cuándo alejarse. Recuerde que la escasez de un recurso incrementa su valor.

Ley N 17- Mantenga el suspenso.
Maneje el arte de lo impredecible El ser humano es hijo del hábito y tiene una necesidad insaciable de sentirse familiarizado con las actitudes de quienes lo rodean. Si usted se muestra predecible, confiere a los demás la sensación de tener cierto control sobre usted. Invierta los papeles: muéstrese deliberadamente impredecible. Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósito desconcertarán a los demás, que se agotarán tratando de explicarse sus movimientos y acciones. Llevada a un extremo, esta estrategia puede intimidar y aterrorizar.

Ley N 18- No construya fortalezas para protegerse: el aislamiento es peligroso.
El mundo es un sitio peligroso y los enemigos acechan por doquier; todos necesitan protegerse. Una fortaleza se presenta como la alternativa más segura. Pero el aislamiento lo expone más de la que la protege de los peligros que la rodean, ya que la aisla de información valiosa y la destaca como un blanco difícil para los demás. Es mucho más seguro circular, mezclarse entre la gente y buscar aliados. La multitud lo protege de sus enemigos.

Ley N 19- Sepa con quién está tratando: no ofenda a la persona equivocada.
En el mundo hay muchas clases de personas diferentes, y usted no puede suponer que todos reaccionarán de la misma manera frente a sus estrategias. Hay ciertas personas que, si usted las manipula o engaña, pasarán el resto de su vida procurando vengarse. Serán, desde el momento de la ofensa, lobos con piel de oveja. Elija con cuidado a sus víctimas y a sus contrincantes, y nunca ofenda o engañe a la persona equivocada.

Ley N 20- No se comprometa con nadie.
Sólo los tontos se apresuran siempre a tomar partido. No se comprometa con ninguna posición o causa, salvo con la suya propia. El hecho de mantener su independencia lo convierte en el amo de los demás. Obtenga beneficios oponiendo a las personas entre sí.

Ley N 21- Finja candidez para atrapar a los candidos: muéstrese más tonto que su víctima.
A nadie le gusta sentirse más estúpido que los demás. Por lo tanto, el truco consiste en hacer sentir sagaces e inteligentes a sus víctimas y, sobre todo, más sagaces e inteligentes que usted. Una vez que las haya convencido de esto, nunca sospecharán que usted tiene motivaciones ocultas contra ellos.

Ley N 22- Utilice la táctica de la capitulación. Transforme la debilidad en poder.
Cuando usted sea el más débil, nunca luche simplemente por salvar su honor. Opte, en cambio, por la capitulación. Rendirse le dará tiempo para recuperarse, tiempo para atormentar e irritar al vencedor, tiempo para esperar a que el poder de éste se diluya. No le dé la satisfacción de luchar y ser vencido por él. Capitule antes de ser derrotado. Al volver la otra mejilla, enfurecerá y desconcertará a su contrincante. Convierta la capitulación en un instrumento de poder.

Ley N 23- Concentre sus fuerzas.
Conserve sus fuerzas y su energía manteniéndolas concentradas en su punto más fuerte. Ganará más descubriendo un rico yacimiento y explotándolo en profundidad, que pasando de un yacimiento pobre a otro: la intensidad siempre triunfa sobre la dispersión. Cuando busque fuentes de poder que puedan promoverlo, procure encontrar siempre el patrón clave único, la vaca lechera que puedan ordeñar durante largo tiempo.

Ley N 24- Desempeñe el papel de cortesano perfecto.
El cortesano perfecto, adulador e intrigante, prospera y alcanza su plenitud en un mundo en el cual todo gira en tomo del poder y de la habilidad política. Domina a la perfección el arte de la oblicuidad. Adula, se somete a sus superiores y reafirma su poder sobre los demás de la forma más encantadora y graciosamente indirecta y falsa. Aprenda a aplicar las leyes del cortesano, y su ascenso dentro de la corte no conocerá límites.

Ley N 25- Procure recrearse permanentemente.
No acepte los papeles que la sociedad le ha endilgado. Fórjese una nueva identidad que atraiga la atención y nunca aburra al público. Sea el dueño de su propia imagen, en lugar de permitir que otros la definan por usted. Incorpore elementos dramáticos en sus gestos y acciones públicas, y su poder se verá reforzado y su personalidad crecerá en forma asombrosa.

Ley N 26- Mantenga sus manos limpias.
Es necesario que, en todo momento, usted aparezca como paradigma de la corrección y la eficiencia. Sus manos nunca se ensuciarán por ilícitos o descuidos. Mantenga esa apariencia impecable, utilizando a otros como testaferros o pantallas para ocultar, cuando sea necesario, su participación personal en hechos de esta índole.

Ley N 27- Juegue con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir seguidores incondicionales.
La gente tiene una necesidad irrefrenable de creer en algo. Conviértase en el centro focalizador de esa necesidad, ofreciéndoles una causa o una nueva convicción a la que adherir. Formúlela en términos vagos pero pletóricos de promesas. Enfatice el entusiasmo por sobre el pensamiento claro y racional. Dé a sus nuevos discípulos, rituales que realizar y exíjales sacrificios. Ante la ausencia de una religión organizada y grandes causas en las que puedan creer, su nuevo sistema de convicciones le conferirá un poder inaudito.

Ley N 28- Sea audaz al entrar en acción.
Si se siente inseguro frente a determinado curso de acción, no lo intente. Sus dudas y titubeos se transmitirán a la ejecución del plan. La timidez es sumamente peligrosa; lo mejor es encarar toda acción con audacia. Cualquier error que usted cometa por ser audaz se corregirá con facilidad mediante más audacia. Todo el mundo admira al audaz; nadie honra al timorato.

Ley N 29- Planifique sus acciones de principio a fin.
Un final brillante constituye el corolario que da énfasis a todo su accionar. Planifique su camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros del azar que puedan incidir de manera negativa sobre su trabajosa elaboración y otorgar la gloria a otros. Planificar todo un proceso, de principio a fin, evitará que lo abrumen los factores negativos y le permitirá saber con exactitud cuándo detenerse. Maneje la fortuna con cuidado y determine el futuro planificando a largo plazo.

Ley N 30- Haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzos.
Su accionar deberá parecer natural y de fácil ejecución. Toda la práctica y el esfuerzo que usted realice, así como todas las habilidosas artimañas a las que recurra, deberán permanecer ocultos. Cuando actúe, hágalo como si la tarea que tiene entre manos fuese algo de lo más sencillo, como si pudiese hacer todavía mucho más. Evite la tentación de revelar lo mucho que usted trabaja, pues con ello sólo generará cuestionamientos. No le enseñe a nadie sus trucos especiales, o los usarán contra usted.

Ley N 31- Controle las opciones: haga que otros jueguen con las cartas que usted reparte.
El mejor engaño es aquel que aparenta ofrecer opciones al otro: sus víctimas sienten que controlan la situación. Pero en realidad no son sino títeres en sus hábiles manos. Presente opciones que siempre le sean favorables, independientemente de cuál de ellas elijan los demás. Obligúelos a optar entre el menor de dos males y logre que cualquiera de las dos elecciones resulte a favor de usted. Haga que cualquier alternativa por la que se decidan sus rivales, los perjudique a ellos y lo beneficie a usted.

Ley N 32- Juegue con las fantasías de la gente.
Muchas veces se evita la verdad porque suele ser dura y desagradable. Nunca recurra a la verdad, ni a la realidad, salvo que esté dispuesto a enfrentar la ira que genera la desilusión. La vida es tan dura y problemática que aquellas personas capaces de inventar ilusiones o conjurar fantasías son como oasis en el desierto: todos van hacia ellas. Apelar a las fantasías de las masas es una fuente inmensa de poder.

Ley N 33- Descubra el talón de Aquiles de los demás.
Todo individuo tiene un punto débil, una fisura en la muralla que rodea su fortaleza. Por lo general, esa debilidad es algo que le causa inseguridad, o una emoción o una necesidad que lo supera. También puede ser un pequeño placer secreto. Sea lo que fuere, una vez que usted la haya descubierto, esa debilidad se convierte en un elemento de presión que podrá manejar a su antojo y, por su puesto, siempre a su favor.

Ley N 34- Actúe como un rey para ser tratado como tal.
Su forma de actuar determinará cómo lo tratarán los demás: a la larga, una presencia vulgar o común hará que la gente le pierda el respeto. Porque un rey se respeta a sí mismo e inspira el mismo sentimiento en los demás. Al adoptar una actitud de rey, mostrando confianza en su propio poder, logrará que lo consideren destinado a llevar una corona real sobre la cabeza.

Ley N 35- Domine el arte de la oportunidad.
Nunca demuestre tener prisa, ya que el apuro delata una falta de control sobre el tiempo y sobre su propio accionar. Muéstrese siempre paciente, como si supiera que, con el tiempo, todos sus deseos se cumplirán. Conviértase en especialista en el arte de detectar el momento propicio para cada cosa. Descubra el espíritu de los tiempos actuales y las tendencias que lo llevarán al poder. Aprenda a mantenerse a la expectativa cuando el momento propicio no haya llegado, y a golpear con fuerza cuando la oportunidad le sea propicia.

Ley N 36- Menosprecie las cosas que no puede obtener: ignorarlas es la mejor de las venganzas.
Al prestar atención a un problema trivial, lo convierte en real y le confiere importancia. Cuanta más atención le preste a un enemigo, más lo fortalecerá. Y a menudo, un pequeño error se magnifica en el intento de corregirlo. A veces, lo mejor es dejar ciertas cosas por completo de lado. Si hay algo que usted desea pero no puede obtener, menosprecíelo. Cuanto menos interés demuestre, mayor será el nivel de superioridad que verán los demás en usted.

Ley N 37- Arme espectáculos imponentes.
Una imaginería impactante y gestos simbólicos grandiosos generan aura de poder, ya que ejercen gran atracción sobre todos. Presente espectáculos imponentes para quienes lo rodean, plenos de elementos visuales fascinantes y radiantes simbolismos que enfaticen su presencia. Encandilados por las apariencias, los demás no se darán cuenta de lo que usted está haciendo en realidad.

Ley N 38- Piense como quiera, pero compórtese como los demás.
Si usted hace ostentación de ir contra la corriente, alardeando acerca de sus ideas poco convencionales y sus actitudes heterodoxas, la gente pensará que usted sólo desea llamar la atención y que desprecia a los demás. Encontrarán la forma de castigarlo por hacerlos sentir inferiores. Es mucho más seguro confundirse con la masa y adoptar un cierto aire "común". Limítese a compartir su originalidad con amigos tolerantes y con aquellas personas de las que está seguro que aprecian su forma de ser diferente y especial.

Ley N 39- Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca.
La ira y las emociones son estratégicamente contraproducentes. Siempre deberá mantenerse sereno y objetivo, pero si puede enfurecer a sus enemigos mientras usted conserva la calma, obtendrá una ventaja decisiva. Desoriente a sus enemigos: descubra la grieta, a través de la cual pueda sacudirlos y manejarlos.

Ley N 40- Menosprecie lo que es gratuito.
Todo lo que es gratuito es peligroso, ya que por lo general implica alguna treta o un compromiso oculto. Las cosas que tienen valor valen la pena pagarse. De esta manera, no estará obligado a gratitud alguna, se verá libre de culpa y evitará fraudes y engaños. Lo más inteligente es, a menudo, pagar el precio total. Cuando hablamos de excelencia no hay gangas. Sea generoso con su dinero y hágalo circular, dado que la generosidad es señal e imán de poder.

Ley N 41- Evite imitar a los grandes hombres.
Lo que se produce por primera vez siempre parece mejor y más original que lo que viene después. Si usted sucede a un gran hombre o tiene padres célebres, deberá lograr el doble para superar la imagen de ese "modelo". No se pierda en la sombra de esos "grandes" ni se quede estancado en un pasado que no es obra suya: encuentre su propia identidad y reafírmela con su accionar diferente. Elimine a ese padre dominante, reniegue de su herencia y gane poder a través de sus propios méritos.

Ley N 42- Muerto el perro, se acabó la rabia.
Los problemas suelen tener su origen en un solo individuo fuerte: el instigador, el subalterno arrogante, el sembrador de inquinas y resentimientos. Si usted deja espacio para el accionar de este tipo de individuo, otros sucumbirán a la influencia del personaje. No espere a que los problemas que él causa se multipliquen, y no trate de negociar con él, pues es irrecuperable. Neutralice esa influencia, aislándolo o eliminándolo. Recuerde que, muerto el perro, se acabó la rabia.

Ley N 43- Trabaje sobre el corazón y la mente de los demás.
La coerción provoca una reacción que, con el tiempo, puede actuar contra usted. Es necesario lograr, mediante maniobras de seducción, que los demás se muevan en la dirección que usted desea. Una vez seducida, la persona se convierte en su leal servidor. Y la forma más eficaz de seducir a alguien, consiste en manejar con habilidad las flaquezas y la psicología del individuo. Debilite la resistencia del otro a través de la manipulación de las emociones, jugando con lo que el otro ama y valora, o lo que teme. Si usted ignora el corazón y la mente de los demás, terminarán odiándolo.

Ley N 44- Desarme y enfurezca con el efecto espejo.
El espejo refleja la realidad pero también es el arma perfecta para el engaño: cuando usted refleja a sus enemigos, haciendo exactamente lo que hacen ellos, sus rivales no lograrán deducir su estrategia. El efecto espejo los burla y humilla, lo cual los lleva a reaccionar en forma desmedida. Al poner un espejo frente a su psique, usted los seduce con la ilusión de que comparte sus valores. Al reflejar sus acciones en un espejo, les enseña una lección. Son muy pocos los que pueden resistirse al poder del efecto espejo.

Ley N 45- Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez.
En teoría, todo el mundo comprende la necesidad del cambio, pero en el nivel cotidiano el ser humano es hijo de la costumbre. Demasiada innovación resulta traumática y conducirá a la rebelión. Si usted es nuevo en una posición de poder, o un tercero que intenta construir una base de poder, haga alarde de respetar la forma tradicional de hacer las cosas. Si se impone un cambio necesario, hágalo aparecer como una leve modificación positiva del pasado.

Ley N 46- Nunca se muestre demasiado perfecto.
Siempre es peligroso mostrarse superior a los demás, pero lo más peligroso de todo es parecer libre de toda falla o debilidad. La envidia genera enemigos silenciosos. Lo inteligente es poner de manifiesto, de vez en cuando, sus defectos y admitir vicios inofensivos, a fin de desviar la envidia y parecer más humano y accesible. Sólo los dioses y los muertos pueden parecer perfectos impunemente.

Ley N 47- No vaya mas allá de su objetivo original; al triunfar, aprenda cuándo detenerse.
El momento del triunfo es a menudo el momento de mayor peligro. En el fragor de la victoria, la arrogancia y un exceso de confianza en sus fuerzas pueden llegar a impulsarlo más allá de la meta que se había propuesto en un principio, y al ir demasiado lejos, serán más los enemigos que le creará que los que logre vencer. No permita que el éxito se le suba a la cabeza. No hay nada como la estrategia y la planificación cuidadosa. Fíjese un objetivo y, cuando lo alcance, deténgase.

Ley N 48- Sea cambiante en su forma.
Al adoptar una forma definida y tener un plan claro para todo el mundo, usted se convertirá en el blanco de ataques diversos. En lugar de brindar a sus enemigos algo concreto que atacar, manténgase flexible, adaptable y en movimiento. Acepte el hecho de que nada es absoluto y de que no existen leyes fijas. La mejor manera de protegerse es mantenerse tan fluido y amorfo como el agua. Nunca apueste a la estabilidad ni a un orden perdurable. Todo cambia.

jueves, octubre 18, 2007

Nudos

Como les he comentado, estimados gaznápiros, aquí tienen algunos de los famosos "Nudos" o "Knots" del divertido psiquiatra escocés, Ronald Laing. El primero va dedicado a ustedes por- como decía en el último comentario de la entrada anterior- el puro placer que me invade al divertirles o verles divertidos (que me parece que no es lo mismo) y los atroces e infrahumanos esfuerzos que angelicalmente hago. ¡Diviértanse!

Ellos no se divierten.
Yo no puedo divertirme si ellos no se divierten.
Si yo los hago divertirse, podría divertirme con ellos.
Hacerlos divertirse no es entretenido.
Es un rudo trabajo.
Podría divertirme descubriendo porqué ellos no se divierten.
No se me prohibe complacerme en buscar porqué ellos no se divierten.
Pero hay un cierto placer en aparentarante ellos que yo no me divierto,
en descubrir porqué ellos no se divierten.
Se aproxima una niña y me dice: "Divirtámonos".
Pero divertirse es una pérdida de tiempo,
porque esto no ayuda a descubrir porqué ellos no se divierten.
----
Y otro de los que más me gustan:

Yo no me estimo.
No puedo estimar a alguien que me estime.
Sólo puedo estimar a alguien que no me estime.
Yo estimo al que no me estima.
Yo menosprecio al que no me menosprecia.
Sólo una persona despreciable
podría estimar a alguien tan despreciable como yo.
No puedo amar a alguien a quien yo menosprecie.

Si amo a alguien
no puedo creer que ese alguien me ame.
¿Qué prueba podría darme?

Ronald Laing

Para finalizar, y dejarles ya libremente con sus inverosímiles y excitantes tertulias, recuerdo que Nietzsche pronunció algo similar a este último nudo laingiano que nos ocupa. Fué lo siguiente:

"En realidad, el descubrir que alguien le corresponde con su amor debería desilusionar al amante acerca del ser amado. ¿Cómo? ¿Es él lo bastante modesto para amarte incluso a ti? ¿O lo bastante estúpido?". F. Nietzsche

Desaten o corten sus propios nudos. Alejandro Magno ya afirmó ante el nudo gordiano que era lo mismo hacer lo uno que lo otro

martes, octubre 16, 2007

Patria

Anoche fuí un poco retozona y me acosté algo más tarde de lo que mi pobre cuerpo tiende a tolerar. Hoy, claro está, todavía arrastro un atroz dolor de cabeza. No obstante, todo sufrimiento es poco cuando una lo pasa tan bien como ayer, aunque sea a altas horas de la madrugada. Confío en que no se me malinterprete, retorcidas comadrejas, mi compañero nocturno no era otro que el ejemplar y digno G.K Chesterton.

Fué, así pues, su estudio sobre Bernard Shaw el que me sacó del letargo y del fúnebre estado que siempre deja el hecho de escuchar el Réquiem de Mozart a desaconsejables horas.

Tengo que admitir que disfruté y reí profusamente con los afilados comentarios que el inglés impele sobre el irlandés-aunque al mismo tiempo me produce cierta lástima, observen su melancólico semblante-.(Momento digresivo que servirá de enlace a lo que quiero decir después, pueden ir a podar su manzano si lo desean y volver más tarde). Hace poco, concretamente en la onomástica de mi progenitora -llaménme matercéntrica- se festejaba el célebre día en el cual todos estamos muy contentos de pertenecer al país al que pertenecemos y que, por fuerza, algo bueno ha de tener. Quería haber hecho una entrada en esa fecha sobre el mencionado asunto, pero algo en mi interior me decía que me iba a meter en unos tortuosos enredos, cuando mi único propósito habría sido el de divertirme yo y, si lo conseguía, a ustedes, queridas sanguijuelas chupasangre. Al final desistí, como digo, por estas tribulaciones mías, pero ahora que he leído a Chesterton, me parece que mandaré todo al diablo y les pondré lo que dice con su habitual sarcasmo del patriotismo de Shaw:

Dice Shaw: "Soy un irlandés típico, mi familia procede de Yorkshire".

"Esa concisa observación acerca de Irlanda y de Yorkshire es un ejemplo típico. Si Shaw hubiese intentado en realidad correr todas las etapas sensatas de su broma, la frase se parecería algo a lo que sigue: "Que soy irlandés es un hecho psicológico que puede hallarse en muchas de las cosas que trascienden de mí: mi natural descontentadizo, mi fría ferocidad y mi desconfianza en el placer puro. Pero ello ha de comprobarse con lo que sale de mí; no intentar conmigo la argucia de preguntarme de donde procedo, cuantos montones de trescientos sesenta y cinco días vivió en Irlanda mi familia. No gastarme la broma de si soy celta, palabra oscura para el antropólogo y enteramente falta de sentido para los demás. No entablar tantas discusiones sobre si la palabra Shaw es alemana, o escandinava o ibérica o vasca. Vosotros sabéis que sois humanos; yo, que soy irlandés. Sé que pertenezco a determinado tipo e índole de la sociedad, y, por tanto, son irlandeses. Podéis iros al diablo o a Oxford con vuestros libros de Antropología". De esta manera, despacio, detallada y prolijamente, hubiera explicado Shaw lo que quería decir, si lo hubiera creído conveniente. Como no lo juzgó así, lanzó simplemente la simbólica, pero completísima frase: "Soy un irlandés típico, mi familia procede de Yorkshire". "George Bernard Shaw." G. K Chesterton

sábado, octubre 13, 2007

El cuento más hermoso del mundo, Rudyard Kipling

Al mencionarse al gran Kipling en los últimos comentarios, he sentido como si un fuerte golpe de aire fresco despejara mis sentidos y me hicera ver transparentemente que tenía que hacer una entrada sobre Él.

Sin duda, su "If" es patrón de conducta para muchos de nosotros, y necesariamente tuvimos que sentirlo como propio desde el primer instante en que tomamos conciencia de su increíble fuerza y belleza.

Sin embargo, en este caso, y trás debatir interna y cumplidamente qué texto suyo elegir, ha sido su relato, "El cuento más hermoso del mundo", el que ha salido victorioso.

Charlie Meyers es un muchacho de veinte años, empleado de un banco y con aspiraciones literarias cuya motivación en ese instante es escribir lo que él considera que será "El cuento más hermoso del mundo". Coincide en unos salones de billar con un periodista, también escritor, a quien muestra las bases de su relato, que titulará "La historia de un buque". Éste quedará absorto ante la arrolladora imaginación con la que el muchacho describe el buque como un galote griego aportando todo tipo de detalles muy difícilmente cognoscibles por un simple muchacho empleado de banco y quien apenas había leído nada hasta ahora (a pesar de que comienza a descubrir y adorar a Longfellow, Keats y Shelley). Se producen posteriores citas entre los dos, en las que Charlie sigue describiendo con mucha claridad de detalle, situaciones en el barco, los remeros, la disposición de los remos...etc.


Después de posteriores sesiones, el periodista llega a la aterradora conclusión de que el chico está teniendo una especie de transmigraciones de su alma llamadas memtempsicosis, que son dualismos extremos, el alma cambia de cuerpo tras la muerte. Concluye así, que Charlie definitivamente había sido en otras épocas, una especie de galeote griego ( hombre que remaba en forma forzada en las galeras). Es predecible el éxtasis que sufre el periodista ante esa gran oportunidad que tiene frente a sí de poder escribir cuentos en tiempo real, de cosas que pasaron miles de años atrás...

Aunque no quiero destrozarles el relato, si es que acaso no lo he hecho ya, en el mismo se plantea la idea de la citada memtempsicosis griega o transmigración del alma pero en la que, no obstante, "Los Señores de la Vida y la Muerte" cierran nuestras puertas entre una vida y otra para que no recordemos nada, pues si recordáramos...

Pueden leer el texto entero aquí.

miércoles, octubre 10, 2007

Homenaje se escribe con jota

Esta tarde, de vuelta a casa, he estado paseando hasta el lugar en el que inusitadamente tenía aparcado hoy el coche. El tiempo era suave, el cielo no dejaba entrever ningún aspecto sombrío ni amenazador. La soledad en estas circunstancias inspira infinitos pensamientos voluptuosos que el torbellino del mundo dispersa o se lleva de aquí para allá.

Mientras caminaba pensaba que el otoño también había llegado para mí, y que el radiante verano había pasado para no volver, pese a lo cálido del día. Este espectáculo de la estación que muere me ha producido una gran impresión. Pensaba que el tiempo huye rápido y que podría morir -sí, no soy anciana pero tampoco inmortal- sin haber alcanzado algo realmente valioso.

Pero, para mi propio asombro y eterna perplejidad, esos mismos turbios pensamientos se han reconducido en cuestión de milésimas hacia.... ¡mis granujas y bergantes compañeros! ¡Qué divertido y encantador es todo lo que declaman!. Lo que dice Theophile Gautier en su "Madmoiselle de Maupin" podría haberlo expuesto de manera idéntica de ustedes, galopines:

"Hablan sin apresurarse, sin gritar, como personas de buen tono que conceden gran importancia a lo que hacen; el enamorado expone su declaración a la enamorada con el aire más desenvuelto del mundo; mientras conversa golpea su muslo con el borde de su guante blanco o se reajusta las mangas.(...) Todo se anuda y se desata con una indolencia admirable: los efectos no tienen ninguna causa y las causas no tienen ningún efecto. El personaje más ingenioso es el que dice mayores tonterías, y el más tonto es el que dice las cosas más ingeniosas; las muchachas jóvenes sueltan discursos que harían enrojecer a las cortesanas y las cortesanas pronuncian máximas de moralidad. Las aventuras más inauditas se suceden una tras otra sin que nadie las explique;. (..)El ánimo del autor se deja ver bajo todas sus formas, y todas estas contradicciones constituyen otras tantas facetas que reflejan sus diferentes aspectos, añadiéndoles los colores del prisma.

Resulta que este batiburrillo y aparente desorden, a fin de cuentas, muestran con más exactitud la vida real, bajo aspectos fantásticos, que el drama costumbrista estudiado más minuciosamente. Todo hombre encierra en sí la humanidad entera, y al escribir lo que se le ocurre lo hace mejor que copiando con lupa objetos situados fuera de su persona.

¡Oh, qué hermosa familia! Jóvenes enamorados novelescos, doncellas vagabundas, serviciales doncellas, bufones caústicos, lacayos y campesinos ingenuos, reyes bondadosos cuyo nombre es ignorado por el historiador y su reino por el geógrafo; graciosos abigarrados, payasos de réplicas agudas y milagrosas cabriolas; oh, vosotros que dejáis hablar al libre capricho por vuestra boca sonriente, os amo y os adoro entre todos y más que a ninguno. Bajo las alas vigorosas de la locura os eleváis por encima de la burda realidad y en los que el poeta personifica su alegría, su melancolía, su amor y su sueño más íntimo con las apariencias más frívolas y las más desprendidas".

lunes, octubre 08, 2007

Descubren diferencias cerebrales entre liberales y conservadores

Las neuronas del cerebro de liberales y de conservadores reaccionan de forma diferente ante decisiones difíciles como elegir qué tipo de café pedir en el bar a las 11 de la mañana, según un estudio publicado en la revista británica Nature Neuroscience.

Así se resume el trabajo realizado por el notable investigador rumano Frederick Fronkostin, que concluyó que los cerebros liberales son del tipo: "A...no sé qué", mientras que los conservadores son del tipo: "Sub...algo".

La afinidad entre visiones políticas y estilos "cognitivos" también es hereditaria, lo que es una buena noticia, a Dios gracias, porque los de izquierdas tiene menos hijos, o ninguno, como es el caso de la vicepresidenta, que ella sabrá por qué, no nos vamos a meter en su vida...

Intrigada por estas correlaciones, la Universidad de Nueva Transilvania decidió determinar si los cerebros de liberales y conservadores reaccionaban de forma diferente a los mismos estímulos. A un grupo de 43 personas (iban a ser 44, pero se durmió uno y ya sólo quedaron 43) se le solicitó mirar a un monitor en el que iban pasando imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero mezcladas con las de un documental sobre las lombrices de tierra (lombricus terrestris).
Usando electroencefalogrmas, los investigadores examinaron la actividad en una parte del cerebro-la corteza cingulada anterior- (que está cerca de la cingulada posterior, claro) vinculada al proceso de autorregulación del control del conflicto.


Instantánea del Doctor Fronkostin en el momento de alcanzar las conclusiones de su estudio

Quienes se habían autodenominado liberales (los que leen Libertad Digital sobre todo) mostraron "significativamente mayor actividad neuronal relacionada con el manejo del conflicto" cuando la hipotética situación instaba a un cambio de rutina. Los conservadores (los que leen el ABC, sin ir más lejos) sin embargo eran menos flexibles, y se negaban a cambiar viejos hábitos "a pesar de la señales de que estos (...) debían cambiarse" (pues eso, el ABC).


Si esto es bueno o malo depende obviamente de la perspectiva de cada uno. A nosotros ni nos va ni nos viene. Ni fú ni fá, arrieritos somos.

Parece ser que los mecanismos neuronales para el control de los conflictos se forman en la infancia, pero aunque proporcionan un modelo para orientaciones liberales o conservadoras, los genes están determinados por el ambiente que rodea al individuo a lo largo de su desarrollo (zzzzzzzz...)

O sea, que si soltamos a un conservador en casa de un gay, la posibilidad de que abra una ventana y se tire por ella es directamente proporcional a la altura de la casa en cuestión.


Fuente: La Gallina Ilustrada

miércoles, octubre 03, 2007

The remarkable Donna

Estimados lectores,

Después de un largo proceso autorreflexivo, he llegado a la conclusión de que necesitan conocerme un poco más para poder apreciar en toda su sublimidad al ser que tienen frente a sus pantallas en los momentos en los que me tienen frente a sus pantallas, claro. Por lo tanto, he decidido someterme a una exhaustiva entrevista para la cual he tenido que recurrir a la amabilidad de mi vecina del octavo (en realidad es del quinto, pero quiero evitar chistes fáciles) a la que he pedido, mientras subíamos en el ascensor, que se prestara a preguntarme todo aquello que el mundo querría saber de un ser tan benevolente y cuya magnánima aquiescencia sólo impulsa a hacer el bien absoluto, como yo.

Bien, esto es lo que se ha desprendido de tan desafortunado encuentro:

-Vecina del octavo (a la que cariñosamente llamaremos Paquita): ¿Todavía no te casas, jovencita?.

-YO (ser magno y circunspecto): Disculpe Paquita, ¿podríamos pasar a cuestiones más profundas? Esta pseudoentrevista es para poder lucirme, no para que me hunda en las más míseras reflexiones.

PAQUITA: Ah, bueno, bueno, está bien, es que conozco a un muchacho muy apropiado... Pero sí, en efecto.. veamos.. ¿Me dices algo bonito?.

YO (comienzo a tener siniestras sospechas de que esto ha sido una idea infame): Antes me arrancaría la piel a tiras con instrumentos al rojo vivo impregnados de sal y vinagre que decirle a usted algo "bonito". Esa pregunta es un tanto homosexual, y usted disculpe.

PAQUITA: ¿Qué modo de vida te es más placentero?

YO: ¡Bien! Vamos acercándonos a esas profundidades... Si bien mi hogar queda en la metropoli, mi corazón está en el campo. No me gusta la urbe por su vaciedad y su aspecto ceremonial y deshumanizador. Resulta extraño, pero elocuente y representativo de mi condición de ángel, el hecho de que, a pesar de haber nacido entre ladrillo y argamasa, aún suspiro por la tierra sin cocer y la hierba de tierra adentro.

PAQUITA: Cualquiera lo diría por tus..

YO: Chsss, demonio de mujer, deje que conste para la Humanidad lo que es un alma bella.

PAQUITA: ¿Qué es lo que más te gusta de ti?

YO: Me gusta todo, no se lo voy a negar. Y ahora es justo el momento de citar a Wilde (lo siento por ese Sr. Anónimo tan raro) en su divertido cuento "El cohete ilustre" ("The remarkable rocket"), así además de un ser de alma bella resultaré poseedora de una mente excepcional:

"Me gusta oirme hablar. Es uno de mis mayores placeres. Sostengo a menudo largas conversaciones conmigo mismo y soy tan profundo que a veces no comprendo ni una palabra de lo que digo.

-Entonces debe ser licenciado en Filosofía- exclamó la libélula-." ("El cohete ilustre". Oscar Wilde)


Imagen estremecedora de la entrevista en su momento más álgido


PAQUITA: Y pensar que te tenía por una muchacha de espíritu inhibido y de una humildad servil y, de lo que me sirve este coloquio es para darme cuenta de tus pensamientos maléficos propios de Belcebú, que naturalmente te arrastrarán a una vida disoluta.

YO: Nunca habría pensado que usted pensase que yo piense así...

PAQUITA: ¡Al infierno!

YO (internamente, puesto que Paquita se ha marchado con un sonoro portazo y tres tomates que eran míos): Creo que publicar esta entrevista va a ser un espantoso error, pero si no lo hago, tendré que inventarme una y eso sí que no me apetece. Una ha de ser fiel a la realidad.

(Nota: Creo que no tengo vecina del octavo, ni del quinto...)

jueves, septiembre 27, 2007

La navaja de Occam

"Por supuesto, la concepción ordinaria del Genesis está equivocada de pies a cabeza -dije-. Considerad una sala de billar, por ejemplo. Mentalmente, los otros tres se situaron en una sala de billar. Estábamos sentados en unas destrozadas sillas giratorias del laboratorio del doctor Trotter, pero no suponía problema alguno el convertir las mesas del laboratorio en mesas de billar, los altos soportes circulares en tacos, las botellas de reactivos en bolas y luego disponer limpiamente la cuestión completa ante nosotros.Thetier llegó al extremo de levantar un índice, cerrar los ojos y murmurar por lo bajo:

— ¡Sala de billar!

Como de costumbre, Trotter no dijo nada, pero se puso a acariciar su segunda taza de café.También como de costumbre, el café estaba horrible; aunque lo cierto es que yo era nuevo en el grupo y todavía no se me había encallecido bastante la pared interior del tubo gástrico.

— Ahora considerad el final de una partida de billar de tronera -dije-. Tenéis todas las bolas, menos la del taco, por supuesto, en una tronera determinada…

— Espera un poco -interrumpió Thetier, siempre purista-, ¿no importa en qué tronera con tal de que las pongas en un cierto orden, o…?

— No hace al caso. Terminada la partida, las bolas están en diversas troneras. ¿De acuerdo? Ahora supongamos que entráis en la sala de billar cuando la partida ha termindo definitivamente y observáis tan sólo esa posición final, y luego tratáis de reconstruir el curso que siguieron los acontecimientos. Evidentemente, tendréis cierto número de alternativas.

— Si conoces las reglas del juego, no -objetó Madend.

— Supón que las ignoras por completo -dije-. Puedes suponer que las bolas fueron a parar a las troneras al ser golpeadas por la del taco, la cual, a su vez, recibió el impacto de éste. Esta sería la verdad, pero no es muy probable que se te ocurriese espontáneamente esta explicación. Porque es mucho más probable que supusieras que las bolas habían sido colocadas a mano, una por una, en las respectivas troneras, o que las bolas hubiesen estado eternamente en las troneras tal como las encontraste…"

Tras leer este relato de Isaac Asimov ha sido inevitable no pensar en la navaja de Occam.
A modo introductorio, y sin pretender alcanzar una pedantería propia de una reunión de ex-alumnos de cátedra de musicología comparada, Guillermo de Occam promovió una nueva forma de entender la ciencia al proponer que la mejor hipótesis es la que hace uso de menos postulados. El también llamado Principio de parsimonia (en el sentido de moderación) o de economía fue difundido por Guillermo de Occam a comienzos del siglo XIV. Su enunciado expresa que "non sunt multiplicanda entia praeter necessitatem" aconsejando reducir al mínimo el número de motivos y objetos –en general, de entes- a los que tenemos que recurrir para justificar algo. También implica que en el conjunto de teorías ofrecidas para explicar un hecho hemos de preferir, en general, la más simple.

En el relato de Asimov, tras valorar las dos posibles opciones, según las cuales, dos personas aparecieron, colocaron todas las bolas menos una formando un triángulo; la restante la colocaron en el extremo opuesto de la mesa, y comenzaron a golpearla con estos palos de aquí, empujaron a todas las bolas, siguiendo un conjunto de reglas estrictas, haciéndolas chocar unas con otras, introduciéndolas así una a una en los agujeros, y turnándose en el golpeo según se desarrollaba el juego y, la segunda opción: las bolas han estado ahí siempre, la conclusión a la que occamianamente se llegaría sería esta última.

Pensemos, análogamente, en como los creacionistas hacen uso del pobre Occam, en este caso, para sustentar la idea de un Creador o Diseñador inteligente (¿quién diseñó al diseñador?) frente a la teoría evolucionista (y yo me pregunto si es más fácilmente asumible la primera que la segunda). Aunque eso es otra historia (tal y como apuntó míticamente Billy Wilder en "Irma la dulce")

Como siempre, el genial Chesterton acudirá agudamente en mi ayuda para establecer una hermosa coda con sus palabras:

"Es más fácil creer en lo imposible que en lo improbable
". Chesterton

domingo, septiembre 23, 2007

Bahaudin y el caminante

Bahaudin el-Sah, gran maestro de los derviches Naqshbandi, encontró un día a un compañero en la gran plaza de Bujara.
-
El recién llegado era un kalendar errante de los Malamati, los "Censurables". Bahaudin estaba rodeado por sus discípulos.
-
"¿De donde vienes?", le preguntó al viajero, con la expresión sufí habitual.
"No tengo ni idea", dijo el otro, riendo estúpidamente.
-
Algunos de los discípulos de Bahaudín murmuraron su desaprobación por esta falta de respeto.
-
"¿Adónde vas?", prosiguió Bahaudin.
"No sé", gritó el derviche.
"¿Qué es el Bien?"
-
Para entonces ya se había reunido una gran multitud.
-
"No lo sé"
"¿Qué es el Mal?"
"No tengo ni idea"
"¿Qué es lo correcto?"
"Todo lo que es bueno para mí"
"¿Qué es lo equivocado?"
"Todo lo que es malo para mí"
-
Las gentes, agotada su paciencia e irritada por este derviche, lo apartaron. Éste se fue caminando decididamente a grandes pasos en una dirección que no llevaba a ninguna parte, muy lejos.
-
"¡Idiotas!", dijo Bahaudin, "este hombre estaba representando el papel de la humanidad. Mientras vosotros le despreciabais, él estaba mostrando deliberadamente la falta de atención que todos vosotros mostráis, de forma inconsciente, todos los días de vuestras vidas".

jueves, septiembre 20, 2007

Epitafios divertidos

NO ME LLAMEN AGORERA:

Ahí van:

- Aquí yace alguien que mejoró nuestras vidas (muriendo)

- Ahora DE VERDAD, ¡no me importa!

- Siempre les he llevado ventaja.

- El dinero lo dejé debajo del...

- Si queréis los mayores elogios, moríos. Jardiel Poncela

- I am Providence. H.P Lovecraft

- Ocho horas con fiebre, ¡Me habría dado tiempo a escribir un libro!. Honore de Balzac

- Si no viví más fué porque no me dió tiempo. Marqués de Sade.

Y mi preferido:

- ¿Otra vez por aquí?. Debes ser necrófilo.

Seguramente tendrán decenas de epitafios dignos de aparecer en esta lista. Si es así, y logran no poner aquel que suele atribuirse a Groucho Marx, les obsequiaré con otro genial premio, que ni siquiera el Sr. Anónimo será capaz de rechazar.

miércoles, septiembre 19, 2007

Premio Blog Solidario


El blog Hijos de la Logse ha tenido el increible detalle de otorgarme un premio. ¡Un premio de solidaridad! ¡A mí!. Claro, la sorpresa ha sido monumental, como podrán suponer. Este es el premio menos procedente que se conoce desde que Judas Iscariote ganó el premio al mejor discípulo el año 31 a.C.
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Pero lo acepto y lo muestro gustosa. No había recibido un premio desde 1992 por mis trabajos escolares, "Dos menos tres: diversión negativa" y "La desaparición de la nuca del presidente".
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Reitero las gracias, aunque no me queda muy claro que tengo que hacer a partir de ahora. Seguiré mecánicamente las instrucciones que me habeis dado; eso sí no me pidais que vaya a una clase de psicología o que dirija una opera ligera. Bueno, seguro que no era vuestra intención.
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Allá van mis premiados:
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Nota: Querría otorgarles también este delicioso premio a mis queridos Sr. Anónimo y Liuva, pero mi sentido arácnido me dice que no deben tener blog, cosa que lamento mucho. ¡Qué demonios! Por la potestad que me ha sido dada en esta web, os doy el Premio a .... Bueno, a lo que ustedes quieran. Ya saben que se lo merecen. Hoy parece que sí hago honor a mi premio.
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Felicidades a todos.
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Las reglas para este galardón son:
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1.- Escribir un post mostrando el PREMIO y citar el nombre del blog que te lo regala y enlazarlo al post que te nombra (de esta manera se podrá seguir la cadena).
2.- Elegir un mínimo de 7 blogs que creas que se han destacado alguna vez por ayudar, apoyar y compartir. Poner sus nombres y los enlaces a ellos (avisarles).
3.- Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que escribes sobre él y lo otorgas a otros.

viernes, septiembre 14, 2007

El hombre superior

-¡Oh! ¡Qué hombre superior! -decía aún Cándido entre dientes- ¡qué gran genio este Pococurante, no hay nada que llegue a gustarle!. Ahora sí, tenéis que concederme que hemos conocido al más feliz de todos los hombres, pues está por encima de todo lo que posee.

-¿Pero no veis que esta hastiado de todo lo que tiene?. Platón dijo que los mejores estómagos no son los que vomitan todos los alimentos.

-Pero, ¿acaso no hay un placer en criticarlo todo, en advertir defectos allí donde los demás hombres creen ver bellezas?.

-Es decir- replicó Martin- que hay un placer en no tener placer, ¿no es eso?.

("Cándido o el optimismo". Voltaire)


¿Qué pensáis queridos amigos?, ¿Es posible alcanzar un modo de vida placentero mediante una existencia que niegue el propio placer y se entregue por completo al letargo?. ¿Acaso puede la nada conducir al todo?. Yo, desde luego, no imagino una vida plenamente satisfactoria sin la existencia de ciertas cosas tales como Jardiel Poncela, los diccionarios de sinónimos y antónimos o las palabras esdrújulas.
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No sé a ustedes, pero sinceramente, con el aprecio que les tengo, no me gustaría que cuando caminasen por la calle y se cruzaran con un señor vistiendo invariablemente al uso de un dandi decimonónico, luciendo fular, zapatos de charol blanco y un monóculo sin graduación (que no se quitaría ni en la intimidad del retrete) dijera para su interior: "Ahí va una acémila, pobre diablo".