viernes, diciembre 28, 2007
Reestructurando el blog
domingo, diciembre 23, 2007
Navidad
(...) La temporada de Navidad es doméstica; por esa razón la mayoría de las gente hoy día se prepara para ella luchando en los tranvías, esperando en las filas, apresurándose en los trenes, amontonándose desesperados en las cafeterías y preguntándose cuando por fin llegará a su casa o si llegará de alguna manera. No sé si algunos desaparecen para siempre en una tienda de juguetes o sencillamente se reclinan y mueren en una cafetería; pero por la impresión que dan es muy posible que así ocurra. Justo antes de la gran festividad de la familia y del hogar la población entera parece quedarse sin familia y del hogar. Es el triunfo supremo de la sociedad industrial el que en ciudades enormes que parecen tener demasiadas casas hay una desesperada escasez de viviendas. Grandes multitudes de nuestros pobres llevan ya tiempo acabando prácticamente en nómadas. Hasta confesamos el hecho, pues hablamos de alguno de ellos como de los “árabes de calle”. Pero esta institución domésticas en la frase irónica actual, ha ido más allá de tal normal anormalidad. La fiesta de la familia transforma en vagabundeo tanto a ricos como a pobres. Se encuentran tan desparramados por el desconcertante laberinto de nuestra tráfico y de nuestro comercio que a veces ni siquiera pueden alcanzar la cafetería; no sería modesto, por supuesto, mencionar la taberna. Encuentran difícil entrar en el tumulto en los hoteles, por no decir nada de cómo volver a sus casas. Y me gustaría expresar todo lo contrario de una irreverencia cuando digo que su único punto de parecido con la familia que es arquetipo de Navidad es que no hay sitio para ellos en la posada.
La Navidad está construida sobre una paradoja hermosa e intencional: que el nacimiento del que no tuvo casa para nacer sea celebrado en todas las casas. Pero este tipo de paradoja no es intencional y ciertamente no es nada hermoso. Está muy mal que no podamos desenredar del todo la tragedia de la pobreza. Está muy mal que el nacimiento del que no tuvo casa para nacer, celebrado en el hogar y en el altar, vaya a veces sincronizado con la muerte de gentes sin hogar en asilos y en barrios pobres. Pero no falta que nos regocijásemos en esta universal agitación que cae sobre ricos y pobres de igual manera; y me parece que en este asunto una reforma de la Navidad moderna.
Emitiré otro brillante destello de paradoja haciendo observar que la Navidad ocurre en invierno. Es decir, no es solamente una fiesta dedicada a la vida doméstica, sino que es una colocada deliberadamente bajo condiciones en la que resulta muy incómodo correr por ahí fuera y resulta muy cómodo quedarse en casa. Sin embargo, bajo las complicadas circunstancias de las modernas convenciones y conveniencias, surge una paradoja más práctica y mucho más agradable . La gente tiene que recorrer precipitada durante unas cuantas semanas aunque sólo sea para estar en casa una pocas horas. La antigua y saludable idea de estos festivales de invierno era la siguiente: que al estar encerrados y cercados por el frío, eran forzados a redescubrir sus propios recursos; o en otras palabras, que tenía una oportunidad de mostrar si había algo dentro de ellos . Y no es seguro que la reputación de nuestros buscadores de placeres, de esos que están más a la ultima moda, pasaría esa prueba. Si se les apartara del poder del dinero y de la maquinaria, se descubrirían una cuantas revelaciones espantosas de algunos de estos favoritos de la alta sociedad. Están acostumbrados a que se lo hagan todo; y aunque van a los más recientes bailes americanos, dan la impresión de que son sólo son los músicos negros los que bailan. Pero, de cualquier forma, pensando en termino medio de la humanidad sana, creo que cortar todas estar conexiones mecánicas tendría un éxito revivificante que le despertaría por completo de su estupor. Ahora mismo, se les acusa siempre de que se divierten; pero ni siquiera hacen algo tan noble o tan apropiado a su dignidad humana. La mayoría de ellos ya no pueden ni siquiera divertirse, pues se han acostumbrado a ser divertidos.
La Navidad podría ser algo creativo. Se nos dicen aun por los que más la alaban, que su valor principal reside en mantener antiguas costumbres o juegos de tiempos pasados. Y la verdad es que vale para esos dos admirables propósitos. Pero en el sentido que ahora hablo podría ser posible una vez más dar la vuelta completa a esa verdad. No es tanto cosas viejas como cosas nuevas que una Navidad auténtica podría crear. Por ejemplo, podría crear juegos nuevos, si de verdad se empujara a la gente a inventar sus propios juegos: La mayoría de los juegos más viejos empezaron con el uso de utensilios o muebles ordinarios. La terminología del tenis, por ejemplo fue hallada en la misma estructura del patio de una antigua posada. Y se dice también que los postes en el juego de cricket no eran originariamente nada más que las tres patas del taburete para ordeñar vacas. Podríamos ahora inventar nuevas cosas de este tipo si recordáramos quien es la madre de la invención. Qué agradable sería un juego en el que ganásemos puntos por acertar a dar al paragüero o en la bandeja con la comida, o incluso en la cabeza del anfitrión o de su esposa, por supuesto con algún proyectil hecho con algún material suave. Los niños que tienen la suerte de que se les deje solos en su cuarto inventan por su cuenta no sólo juegos enteros, si no también dramas y todo tipo de historias; inventan lenguajes secretos; crean familias imaginarias; y producen afanadas revista familiares. Este es el tipo de espíritu creativo que queremos en el mundo moderno; y lo deseamos pero no lo tenemos. Si la Navidad pudiera ser más y no menos doméstica, creo que habría un vasto incremento en el auténtico espíritu navideño que es el espíritu del niño. Pero mientras que nos damos a este sueño debemos una vez más invertir la convención actual en la forma de una paradoja. Es cierto que en un sentido Navidad es la época del año en que hay que dejar las puertas abiertas; pero yo cerraría las puertas en Navidad, o por lo menos justo antes de Navidad; y vería entonces el mundo de lo que somos capaces de hacer.
No puedo sino recordar con una sonrisa, que hemos mencionado en otra y controvertida página de este libro, a una señora que se estremecía al pensar las cosas perpetradas por mi correligionarios una vez cerradas sus puertas. Mi recuerdo se suaviza con la distancia y con este tema, y me siento ahora en el extremo opuesto de la controversia. Espero que esa señora, y todos los que piensan como ella, tengan también la sabiduría de cerrar sus puertas para descubrir que sólo cuando todas las puertas están cerradas encontrarán lo mejor adentro. Si son puritanos, cuya religión se basa solamente en la Biblia, que sea por una vez la Biblia familiar. Si son paganos que no pueden aceptar otra cosa que no sea el festival de invierno, que sea al menos una fiesta de familia. La discordancia o incomodidad de que se quejan los críticos modernos en la reunión familiar no se debe a que ese fuero mítico se haya dejado medio encendido, sino a que se deje enfriar del todo. Fragmentos fríos de una cosa que antes estaba viva se encuentran ahora amontonados chapuceramente; esto no es argumento en contra de la revitalización de esa cosa. Los juguetes de Navidad se bamboleaban de forma incongruente en presencia de paganos y poderosos que anhelan en ese momento estar jugando al golf. Pero eso no altera el hecho de que podrían estar mucho más alegres y hasta hacerse mucho más inteligentes si supieran jugar con esos juguetes; y son unos pelmas en lo que se refiere al golf. Su embotamiento no es más que último producto moral del progreso mecánico del deporte organizado y profesional en ese mundo rutinario fuera del hogar. Cuando eran niños, en el secreto de sus hogares, es muy probable que casi todos ellos soñaban aventuras y dramas nunca escritos que les pertenecían a ellos tanto como Hamlet pertenecía a Shakespeare o Pickwick a Dickens. ¿No sería más emocional si el tío Fernando, en lugar de escribir con detalle todo los golpes con que debería haber salido del hoyo de la arena en el golf, dijera con toda franqueza que estuvo en un viaje al fin del mundo y que acababa de cazar la Gran Serpiente del Océano?. La conversación del tío Javier sería mucho más intelectual, si en lugar de contarnos en que medida había disminuido su handicap en el golf, pudiera decir todavía con convicción que era el rey de las islas Kangaroo, o gran jefe de los indios Rango Dongo. Estas cosas, proyectadas desde dentro se encontraban en casi todos los espíritus humanos; y es normal que su inspiración sea tan del todo machacada por las cosas de afuera. Que ni por un momento se suponga me encuentro yo entre los tiranos de la tierra, decidido a imponer mis propios gustos o a forzar a todos los demás niños a que jueguen con mis propios juegos. No es que no aprecie el juego del golf; es un juego admirable. Lo he jugado, o mejor dicho, he intentado jugar con él, algo que se considera como lo opuesto a jugar al golf. No faltaba más: dejemos que jueguen al golf los que jueguen al golf, y dejemos que las organizaciones sigan organizando, si su idea de organización es algo así como un organillo. Dejémosles que jueguen al golf día tras día; dejémosles que jueguen al golf trescientos sesenta y cuatro días, con pelotas del golf embadurnadas con pintura luminosa para que las puedan seguir en la oscuridad. Pero que quede al menos alguna noche en que las cosas se hagan luminosas desde dentro: y un día en que los seres humanos busquen todo lo que está enterrado dentro de ellos mismos, y que descubran, pues es ahí en donde de verdad está escondido -detrás de portales y balcones cerrados, y detrás de puertas tres veces atrancadas y acerrojadas- el espíritu de la libertad.
jueves, diciembre 20, 2007
Donna Angelicata se empluma
Hay un premio de un filtro de porcelana para aquellos lectores que adivinen tras qué gallináceo artículo me escondo. No se alteren, aún tienen unos días de feliz ignorancia. Malgasten, quiero decir, aprovechen su tiempo estas fechas viendo "¡Qué bello es vivir!" por trigésimo octava vez, tocando la pandereta o escribiendo una novela romántica. (Supongo que con esto, lo que quiero es desearles... desearles... no, no puedo decirlo).
lunes, diciembre 17, 2007
¡Sed vosotros mismos!
Accidentalmente me topé (no en vano digo accidentalmente pues fue el diabólico volúmen el que topó directamente, ¡¡y de pico!!, con mi cabeza) con uno de los así denominados - y lo digo con rubor- “de autoayuda”. ¡Arg!
A pesar de mi inicial escepticismo y terror, la verdad es que su comienzo logró despertarme ipso facto (atención, ¡otra locución! hoy estoy especialmente brillante, lo sé) de mi aletargado estado. Y sin más circunloquios, iré al grano, justo al contrario que las óperas alemanas.
Comenzaba de la siguiente manera: “Sé tú mismo”.
Este sencillo pero tajante imperativo no pudo menos de sumirme en una atroz perplejidad cercana al colapso mental y posterior desmayo cual lánguida damisela con la mano en la frente, del cual me recupere con el único consuelo de que pronto vería ese libro en llamas. Y es que díganme, ¿cómo demonios se puede ser uno mismo si a uno le obligan a ser uno mismo?. ¿Acaso se puede ser natural artificialmente?. Llámenme enrevesada o lo que quieran. Me voy a ser yo misma.
sábado, diciembre 01, 2007
viernes, noviembre 30, 2007
Emociones racionales
Charles Dickens. Tiempos difíciles.
Y ahora me pregunto... ¿son realmente irracionales las emociones?
domingo, noviembre 25, 2007
Meme
Les voy a confesar algo que todavía les va a resultar más deplorable. Después de un fútil intento por entender en que puede consistir este experimento, sólo llego a la inane conclusión de que es como si el fin último fuese conseguir que el lugar cibernético de uno tenga más movimiento que un tercer acto de vaudeville.
De todas formas, como ha sido mi apreciado Sr. Dardo quien me ha lanzado a este juego, no voy a atender a racionalidades y obediente y sumisamente, publico la imagen actual de mi escritorio. La fotografía es nada menos que el impresionante Palau de les Arts. Aunque es cierto que últimamente ha sufrido cierta desmitificación por múltiples problemas de diseño, su imponente exterior y sobre todo, la belleza de lo que se interpreta en su interior, han hecho que esté ahí.
Aunque a decir verdad, pueden pensar lo que deseen, después de todo, ¿creen que para suponer un océano basta con conocer una gota de agua?
viernes, noviembre 16, 2007
Bondad y Maldad
Confucio
lunes, noviembre 12, 2007
Sorolla y Enrique IV
Evidentemente, mi conclusión es que no es Sorolla en sí mismo el reclamo fundamental. Si me someto a una estricta introspección -acabo de hacerlo, y también he estornudado- para intentar descubrir y mostrarles, ¡oh almas cándidas!, que pudo mover, y que aún mueve, a esa enorme masa humana (aclaro que lo de enorme es por cantidad numérica, aunque enfocaron a un par de tipos un tanto.. bien, sigamos) a hacer un sacrificio tan sumamente estúpido y desfavorable con sus propios cuerpos, alcanzo la trágica y extraña convicción de que debe haber algo más, algo oculto, un siniestro valor añadido mediante el cual al día siguiente esas 3500 personas al llegar ojerosos, amortecidos y reptadores a sus trabajos -si es que trabajan- pueden efectivamente decir, con infinito orgullo y victoria, a sus miserables pero despiertos y productivos compañeros: "Ayer ví un Sorolla" (sí, pero a las 4:00 de la madrugada, so grullo).
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Me he recordado a un texto de Poncela sobre un retrato de Enrique IV. Y así como no me gusta que se guarden las cosas ingeniosas para sí mismos, buitres egoistas, a mí no me satisface disfrutar en soledad de este gran hombre, así pues, tengan paciencia, beban un sorbo de agua y sigan leyendo, haraganes:
HALLAZGO DE UN RETRATO DE ENRIQUE IV
En una alacena del convento de Anima-Christi, de Amiens, ha sido hallado un hermoso cuadro al óleo con la siguiente inscripción: "Enricus Quartus Rege Cuadrupedante Instantanae naturalis". Dicha descripción quiere decir, poco más o menos: "Instantánea tomada al natural, del Rey Enrique IV encuadrupedado".
Se trata, pues, como comprenderán nuestros lectores, que son muy inteligentes a pesar de leernos, de un retrato ecuestre del rey Don Enrique IV de Francia, antes de ser asesinado.En dicho retrato, el caballo, que es el que aparece debajo, ha salido algo movido, pero la figura está para comérsela.
En la parte superior derecha se ve una gran copa, que, en opinión de los eruditos, simboliza la sed que pasaba Enrique IV cada vez que salía a dar un paseo a caballo. Más arriba de la copa hay un 11 bien visible, número que puede interpretarse de dos maneras: o bien suponiendo que el 11 era el tranvía favorito del democrático monarca, o como una alusión a las 11 hermanas gemelas que sedujo en uno de sus viajes a Poitiers. Dicho número 11 dicha copa aparecen invertidos en la parte inferior del retrato. Se cree que esto quiere decir que Enrique IV se había bebido ya el vino de la copa y que las 11 hermanas gemelas le fueron infieles y tuvo que mandarlas colgar por los pies de una almena.
En fin, es un retrato precioso, y circulan insistentes rumores de que el Estado se va a quedar con él. Como el Estado francés no tiene una perra gorda, no nos explicamos el hecho.

Enrique Jardiel Poncela, "El libro del convaleciente"
martes, noviembre 06, 2007
¿La belleza lo redime todo?

Sin duda se trata de uno de los escritores más brillantes y raros del siglo XIX. Destaca en él su siniestra inclinación por lo cruento, lo salvaje y lo telúrico. Su espíritu alentaba una eufórica atracción por la extinción y la muerte. Se sumergió en un tétrico universo, lleno de tribulaciones y espantos, donde se retuercen ilustres exponentes del homicidio y del crimen.
En su obra Del Asesinato considerado como una de las Bellas Artes, De Quincey eleva el homicidio a una categoría excelsa. Una lírica pasmosamente sobrecogedora se vierte en sus páginas. Los ladinos personajes de Shakespeare, los héroes de Homero y los condenados del infierno de Dante resuenan en esos párrafos con la armonía del claviórgano de un monasterio y la vorágine del bullicio de Londres.
De Quincey rememora en primer término la epopeya bíblica de Caín, la exalta a categoría de arte sublime. El primer homicida es convertido en imaginativo poeta que tan solo con un pedazo de roca construye una catedral de inigualable belleza y armonía.
Asesinar, para De Quincey, no es un instinto, es una motivación para los espíritus sensibles, para las almas exquisitas. Son virtuosos aquellos que superan las reglas.

Quienes hayan visto la inconmesurable película de Hitchcock, La Soga, podrán vislumbrar cristalinamente esta filosofía. Dice, Brandon, el personaje central: "El asesinato es un delito para muchos, pero un privilegio para unos pocos" o "Siempre he deseado tener más talento artístico. Bueno, el asesinato puede ser también un arte. El poder de matar puede ser tan satisfactorio como el poder de crear."
Por favor, no me apedreen (o por hacer un guiño hitchcockniano , no me estrangulen), ustedes ya conocen mi angelical alma, véanlo sencillamente como una ingenua exaltación de dos obras cuya exquisitez artística trasciende toda moral.
sábado, noviembre 03, 2007
Chestertonadas
“Si [la fe cristiana] fuera un error, da la impresión de que difícilmente podría haber durado mas de un día. Si fuera un mero éxtasis, daría la impresión de que tal éxtasis no podría durar mas de una hora. Ha durado casi dos mil años; y el mundo animado por esa fe ha sido mas lúcido, más juicioso, mas razonable en sus esperanzas, más sano en sus instintos, más divertido y alegre al enfrentarse con el destino y con la muerte, que todo el mundo fuera de esa fe. Porque de aquel Cristo increíble salió el alma de la cristiandad, y esa alma era el sentido común”.
Decía Chesterton en “Lo que está mal en el mundo” (1910):
“Si los americanos pueden divorciarse por “incompatibilidad de temperamentos” no puedo entender por qué no están todos divorciados. He conocido muchos matrimonios felices, pero nunca uno “compatible". La idea del matrimonio es luchar y sobrevivir el instante en el que la incompatibilidad se hace incuestionable. Porque un hombre y una mujer, en cuanto tales, son incompatibles.
El mismo año, un artículo de Robert Dell afirmaba que el hombre que se hace católico “deja su responsabilidad en el umbral y cree en los dogmas para librarse de la angustia de pensar”.
Chesterton responde así:
Poco después, en el Daily News, Chesterton invita a los racionalistas a ser realmente razonables y lógicos: "Yo creo -porque así lo afirman fuentes autorizadas- que el mundo es redondo. Que pueda haber tribus que crean que es triangular u oblongo no altera el hecho de que indudablemente el mundo tiene una forma determinada, y no otra. Por tanto, no digáis que la variedad de religiones os impide creer en una. No sería una postura inteligente."
La última chestertonada de hoy la encontré en un espléndido blog (Rayos y truenos). Es un poema verdaderamente hermoso. Literalmente, el autor del blog dice lo siguiente:
Chesterton hace un profundo análisis del matrimonio indisoluble y de las razones por las que compensa defenderlo, luchar por él. La clave es su belleza superior. Las películas y las canciones se fijan usualmente en el enamoramiento porque el amor constante es más difícil: demasiado grande y a la vez demasiado sutil para filmarlo o cantarlo.
EL ÚLTIMO DISFRAZ
Tiñes tu blusa blanca con un verde más suave
como cuando volviste tu melena castaña,
y entonces brotó en mí esta oración tan rara,
la más rara que nunca haya dicho un amante:
“Que yo que vi tu juventud brillar
—arco iris cambiante de unas ropas a otras—
pueda verte en la tierra ciñendo la corona
de plata de la edad.
Empolvarás tu pelo de forma sorprendente,
maquillarás tu cara con pinturas muy pálidas;
pero, alegres, detrás del velo y de la máscara,
tus ojos inmortales mirarán como siempre.”
"Si el matrimonio es una espada, mejor que los aceros se unan cuando están al rojo vivo". G. K Chesterton
domingo, octubre 28, 2007
Las 48 leyes del poder

Llámenme maquiavélica (aunque ahora me pregunto si Maquiavelo fué realmente maquiavélico, pues como afirma Gramsci en sus "Notas sobre la política de Maquiavelo", nuestro héroe pudo haber sido poco maquiavélico, por ser uno que sabe, que conoce el juego y tontamente lo enseña, cuando el maquiavelismo vulgar enseña a hacer lo contrario) pero el breve resumen que están a punto de leer forma parte de uno de los libros más deliciosos que han caido en mis aterciopeladas manos.
Disculpen la ausencia de estos días, puede que no sea más que un fiel reflejo de la Ley 16.
Ley N 1- Nunca le haga sombra a su amo.
Incluso cuando lo que diga sea sólo banalidad, parecerá una idea original si la plantea en forma vaga, abierta y enigmática. Las personas poderosas impresionan e intimidan por su parquedad. Cuanto más hable, mayor será el riesgo de decir alguna tontería.
jueves, octubre 18, 2007
Nudos
Ellos no se divierten.
Yo no me estimo.

No puedo estimar a alguien que me estime.
Sólo puedo estimar a alguien que no me estime.
Yo estimo al que no me estima.
Yo menosprecio al que no me menosprecia.
Sólo una persona despreciable
podría estimar a alguien tan despreciable como yo.
No puedo amar a alguien a quien yo menosprecie.
Si amo a alguien
no puedo creer que ese alguien me ame.
¿Qué prueba podría darme?
Ronald Laing
"En realidad, el descubrir que alguien le corresponde con su amor debería desilusionar al amante acerca del ser amado. ¿Cómo? ¿Es él lo bastante modesto para amarte incluso a ti? ¿O lo bastante estúpido?". F. Nietzsche
Desaten o corten sus propios nudos. Alejandro Magno ya afirmó ante el nudo gordiano que era lo mismo hacer lo uno que lo otro
martes, octubre 16, 2007
Patria
Fué, así pues, su estudio sobre Bernard Shaw el que me sacó del letargo y del fúnebre estado que siempre deja el hecho de escuchar el Réquiem de Mozart a desaconsejables horas.
sábado, octubre 13, 2007
El cuento más hermoso del mundo, Rudyard Kipling

Sin embargo, en este caso, y trás debatir interna y cumplidamente qué texto suyo elegir, ha sido su relato, "El cuento más hermoso del mundo", el que ha salido victorioso.
Charlie Meyers es un muchacho de veinte años, empleado de un banco y con aspiraciones literarias cuya motivación en ese instante es escribir lo que él considera que será "El cuento más hermoso del mundo". Coincide en unos salones de billar con un periodista, también escritor, a quien muestra las bases de su relato, que titulará "La historia de un buque". Éste quedará absorto ante la arrolladora imaginación con la que el muchacho describe el buque como un galote griego aportando todo tipo de detalles muy difícilmente cognoscibles por un simple muchacho empleado de banco y quien apenas había leído nada hasta ahora (a pesar de que comienza a descubrir y adorar a Longfellow, Keats y Shelley). Se producen posteriores citas entre los dos, en las que Charlie sigue describiendo con mucha claridad de detalle, situaciones en el barco, los remeros, la disposición de los remos...etc.

Aunque no quiero destrozarles el relato, si es que acaso no lo he hecho ya, en el mismo se plantea la idea de la citada memtempsicosis griega o transmigración del alma pero en la que, no obstante, "Los Señores de la Vida y la Muerte" cierran nuestras puertas entre una vida y otra para que no recordemos nada, pues si recordáramos...
Pueden leer el texto entero aquí.
miércoles, octubre 10, 2007
Homenaje se escribe con jota
Mientras caminaba pensaba que el otoño también había llegado para mí, y que el radiante verano había pasado para no volver, pese a lo cálido del día. Este espectáculo de la estación que muere me ha producido una gran impresión. Pensaba que el tiempo huye rápido y que podría morir -sí, no soy anciana pero tampoco inmortal- sin haber alcanzado algo realmente valioso.
Pero, para mi propio asombro y eterna perplejidad, esos mismos turbios pensamientos se han reconducido en cuestión de milésimas hacia.... ¡mis granujas y bergantes compañeros! ¡Qué divertido y encantador es todo lo que declaman!. Lo que dice Theophile Gautier en su "Madmoiselle de Maupin" podría haberlo expuesto de manera idéntica de ustedes, galopines:
"Hablan sin apresurarse, sin gritar, como personas de buen tono que conceden gran importancia a lo que hacen; el enamorado expone su declaración a la enamorada con el aire más desenvuelto del mundo; mientras conversa golpea su muslo con el borde de su guante blanco o se reajusta las mangas.(...) Todo se anuda y se desata con una indolencia admirable: los efectos no tienen ninguna causa y las causas no tienen ningún efecto. El personaje más ingenioso es el que dice mayores tonterías, y el más tonto es el que dice las cosas más ingeniosas; las muchachas jóvenes sueltan discursos que harían enrojecer a las cortesanas y las cortesanas pronuncian máximas de moralidad. Las aventuras más inauditas se suceden una tras otra sin que nadie las explique;. (..)El ánimo del autor se deja ver bajo todas sus formas, y todas estas contradicciones constituyen otras tantas facetas que reflejan sus diferentes aspectos, añadiéndoles los colores del prisma.
Resulta que este batiburrillo y aparente desorden, a fin de cuentas, muestran con más exactitud la vida real, bajo aspectos fantásticos, que el drama costumbrista estudiado más minuciosamente. Todo hombre encierra en sí la humanidad entera, y al escribir lo que se le ocurre lo hace mejor que copiando con lupa objetos situados fuera de su persona.
¡Oh, qué hermosa familia! Jóvenes enamorados novelescos, doncellas vagabundas, serviciales doncellas, bufones caústicos, lacayos y campesinos ingenuos, reyes bondadosos cuyo nombre es ignorado por el historiador y su reino por el geógrafo; graciosos abigarrados, payasos de réplicas agudas y milagrosas cabriolas; oh, vosotros que dejáis hablar al libre capricho por vuestra boca sonriente, os amo y os adoro entre todos y más que a ninguno. Bajo las alas vigorosas de la locura os eleváis por encima de la burda realidad y en los que el poeta personifica su alegría, su melancolía, su amor y su sueño más íntimo con las apariencias más frívolas y las más desprendidas".
lunes, octubre 08, 2007
Descubren diferencias cerebrales entre liberales y conservadores
La afinidad entre visiones políticas y estilos "cognitivos" también es hereditaria, lo que es una buena noticia, a Dios gracias, porque los de izquierdas tiene menos hijos, o ninguno, como es el caso de la vicepresidenta, que ella sabrá por qué, no nos vamos a meter en su vida...
Intrigada por estas correlaciones, la Universidad de Nueva Transilvania decidió determinar si los cerebros de liberales y conservadores reaccionaban de forma diferente a los mismos estímulos. A un grupo de 43 personas (iban a ser 44, pero se durmió uno y ya sólo quedaron 43) se le solicitó mirar a un monitor en el que iban pasando imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero mezcladas con las de un documental sobre las lombrices de tierra (lombricus terrestris).

Instantánea del Doctor Fronkostin en el momento de alcanzar las conclusiones de su estudio
Quienes se habían autodenominado liberales (los que leen Libertad Digital sobre todo) mostraron "significativamente mayor actividad neuronal relacionada con el manejo del conflicto" cuando la hipotética situación instaba a un cambio de rutina. Los conservadores (los que leen el ABC, sin ir más lejos) sin embargo eran menos flexibles, y se negaban a cambiar viejos hábitos "a pesar de la señales de que estos (...) debían cambiarse" (pues eso, el ABC).
Si esto es bueno o malo depende obviamente de la perspectiva de cada uno. A nosotros ni nos va ni nos viene. Ni fú ni fá, arrieritos somos.
Parece ser que los mecanismos neuronales para el control de los conflictos se forman en la infancia, pero aunque proporcionan un modelo para orientaciones liberales o conservadoras, los genes están determinados por el ambiente que rodea al individuo a lo largo de su desarrollo (zzzzzzzz...)
O sea, que si soltamos a un conservador en casa de un gay, la posibilidad de que abra una ventana y se tire por ella es directamente proporcional a la altura de la casa en cuestión.
Fuente: La Gallina Ilustrada
miércoles, octubre 03, 2007
The remarkable Donna
Después de un largo proceso autorreflexivo, he llegado a la conclusión de que necesitan conocerme un poco más para poder apreciar en toda su sublimidad al ser que tienen frente a sus pantallas en los momentos en los que me tienen frente a sus pantallas, claro. Por lo tanto, he decidido someterme a una exhaustiva entrevista para la cual he tenido que recurrir a la amabilidad de mi vecina del octavo (en realidad es del quinto, pero quiero evitar chistes fáciles) a la que he pedido, mientras subíamos en el ascensor, que se prestara a preguntarme todo aquello que el mundo querría saber de un ser tan benevolente y cuya magnánima aquiescencia sólo impulsa a hacer el bien absoluto, como yo.
Bien, esto es lo que se ha desprendido de tan desafortunado encuentro:
-Vecina del octavo (a la que cariñosamente llamaremos Paquita): ¿Todavía no te casas, jovencita?.
-YO (ser magno y circunspecto): Disculpe Paquita, ¿podríamos pasar a cuestiones más profundas? Esta pseudoentrevista es para poder lucirme, no para que me hunda en las más míseras reflexiones.
PAQUITA: Ah, bueno, bueno, está bien, es que conozco a un muchacho muy apropiado... Pero sí, en efecto.. veamos.. ¿Me dices algo bonito?.
YO (comienzo a tener siniestras sospechas de que esto ha sido una idea infame): Antes me arrancaría la piel a tiras con instrumentos al rojo vivo impregnados de sal y vinagre que decirle a usted algo "bonito". Esa pregunta es un tanto homosexual, y usted disculpe.
PAQUITA: ¿Qué modo de vida te es más placentero?
YO: ¡Bien! Vamos acercándonos a esas profundidades... Si bien mi hogar queda en la metropoli, mi corazón está en el campo. No me gusta la urbe por su vaciedad y su aspecto ceremonial y deshumanizador. Resulta extraño, pero elocuente y representativo de mi condición de ángel, el hecho de que, a pesar de haber nacido entre ladrillo y argamasa, aún suspiro por la tierra sin cocer y la hierba de tierra adentro.
PAQUITA: Cualquiera lo diría por tus..
YO: Chsss, demonio de mujer, deje que conste para la Humanidad lo que es un alma bella.
PAQUITA: ¿Qué es lo que más te gusta de ti?
YO: Me gusta todo, no se lo voy a negar. Y ahora es justo el momento de citar a Wilde (lo siento por ese Sr. Anónimo tan raro) en su divertido cuento "El cohete ilustre" ("The remarkable rocket"), así además de un ser de alma bella resultaré poseedora de una mente excepcional:
"Me gusta oirme hablar. Es uno de mis mayores placeres. Sostengo a menudo largas conversaciones conmigo mismo y soy tan profundo que a veces no comprendo ni una palabra de lo que digo.
-Entonces debe ser licenciado en Filosofía- exclamó la libélula-." ("El cohete ilustre". Oscar Wilde)

Imagen estremecedora de la entrevista en su momento más álgido
YO: Nunca habría pensado que usted pensase que yo piense así...
PAQUITA: ¡Al infierno!
YO (internamente, puesto que Paquita se ha marchado con un sonoro portazo y tres tomates que eran míos): Creo que publicar esta entrevista va a ser un espantoso error, pero si no lo hago, tendré que inventarme una y eso sí que no me apetece. Una ha de ser fiel a la realidad.
(Nota: Creo que no tengo vecina del octavo, ni del quinto...)
jueves, septiembre 27, 2007
La navaja de Occam
— ¡Sala de billar!
Como de costumbre, Trotter no dijo nada, pero se puso a acariciar su segunda taza de café.También como de costumbre, el café estaba horrible; aunque lo cierto es que yo era nuevo en el grupo y todavía no se me había encallecido bastante la pared interior del tubo gástrico.
— Ahora considerad el final de una partida de billar de tronera -dije-. Tenéis todas las bolas, menos la del taco, por supuesto, en una tronera determinada…
— Espera un poco -interrumpió Thetier, siempre purista-, ¿no importa en qué tronera con tal de que las pongas en un cierto orden, o…?
— No hace al caso. Terminada la partida, las bolas están en diversas troneras. ¿De acuerdo? Ahora supongamos que entráis en la sala de billar cuando la partida ha termindo definitivamente y observáis tan sólo esa posición final, y luego tratáis de reconstruir el curso que siguieron los acontecimientos. Evidentemente, tendréis cierto número de alternativas.
— Si conoces las reglas del juego, no -objetó Madend.
— Supón que las ignoras por completo -dije-. Puedes suponer que las bolas fueron a parar a las troneras al ser golpeadas por la del taco, la cual, a su vez, recibió el impacto de éste. Esta sería la verdad, pero no es muy probable que se te ocurriese espontáneamente esta explicación. Porque es mucho más probable que supusieras que las bolas habían sido colocadas a mano, una por una, en las respectivas troneras, o que las bolas hubiesen estado eternamente en las troneras tal como las encontraste…"
Tras leer este relato de Isaac Asimov ha sido inevitable no pensar en la navaja de Occam.
En el relato de Asimov, tras valorar las dos posibles opciones, según las cuales, dos personas aparecieron, colocaron todas las bolas menos una formando un triángulo; la restante la colocaron en el extremo opuesto de la mesa, y comenzaron a golpearla con estos palos de aquí, empujaron a todas las bolas, siguiendo un conjunto de reglas estrictas, haciéndolas chocar unas con otras, introduciéndolas así una a una en los agujeros, y turnándose en el golpeo según se desarrollaba el juego y, la segunda opción: las bolas han estado ahí siempre, la conclusión a la que occamianamente se llegaría sería esta última.
Pensemos, análogamente, en como los creacionistas hacen uso del pobre Occam, en este caso, para sustentar la idea de un Creador o Diseñador inteligente (¿quién diseñó al diseñador?) frente a la teoría evolucionista (y yo me pregunto si es más fácilmente asumible la primera que la segunda). Aunque eso es otra historia (tal y como apuntó míticamente Billy Wilder en "Irma la dulce")
Como siempre, el genial Chesterton acudirá agudamente en mi ayuda para establecer una hermosa coda con sus palabras:
"Es más fácil creer en lo imposible que en lo improbable". Chesterton
domingo, septiembre 23, 2007
Bahaudin y el caminante
jueves, septiembre 20, 2007
Epitafios divertidos
Ahí van:
- Aquí yace alguien que mejoró nuestras vidas (muriendo)
- Ahora DE VERDAD, ¡no me importa!
- Siempre les he llevado ventaja.
- El dinero lo dejé debajo del...
- Si queréis los mayores elogios, moríos. Jardiel Poncela
- I am Providence. H.P Lovecraft
- Ocho horas con fiebre, ¡Me habría dado tiempo a escribir un libro!. Honore de Balzac
- Si no viví más fué porque no me dió tiempo. Marqués de Sade.
Y mi preferido:
- ¿Otra vez por aquí?. Debes ser necrófilo.
miércoles, septiembre 19, 2007
Premio Blog Solidario
