lunes, junio 11, 2007

Después de medianoche

Estaba yo felizmente, es un decir, proporcionándo los delicados y no poco contradictorios cuidados que mi bonsai precisa -esto es: agua, pero ni mucha ni poca, luz, pero ni directa ni indirecta, aire, pero sin ventisca (?) - cuando de repente algo contrariada pensé, pero... ¿es un bonsai o un Gremlin?. A la vez que este razonamiento zarandeaba mi mente y mientras colocaba al vegetal a la luz/sombra, con poca/mucha agua y al aire no aventiscado, se me ha ocurrido la siguiente reflexión en torno a estos simpáticos bichos del celuloide.

Si seguimos stricto sensu las normas de supervivencia de los Gremlins, en concreto la que dice eso tan fascinante de que "No se les debe alimentar después de medianoche", ¿no nos hallamos ante un caso de inanición gremliana?. La ambigüedad de la referencia temporal a eso parece conducirnos puesto que, ¿cuándo deberíamos alimentar a los bichos de nuevo?. Pongamos por caso que adquirimos uno esta misma mañana, el precavido tendero nos avisa de todas las anomalias que el "animal" padece - que con todas ellas, si no ha muerto en un mes de existencia debe ser por puro designio divino- y cuando llega a la parte de la comida nos dice eso de la medianoche. Bien, el bicho, ya acomodado en nuestra casa, come a las dos del mediodía - o a las tres y media si es domingo y viene la tia abuela-, probablemente, como son seres algo extravagantes, tomaran un piscolavis a media tarde y una tortilla de atún para cenar (antes de las 00:00). Hasta este momento nuestro amiguito estará saciado y satisfecho y puede que hasta nos pida el visionado de una película de David Lynch para caer morfeísticamente ipso facto (hoy estoy locucionalmente latina).

Pero, y aquí es cuando llega el motivo de mis preocupaciones y desvelos nocturnos, ¿cuándo le damos de comer otra vez?. El tendero -que por cierto, era un tanto raro y siniestro- no fué muy concreto. "No le alimentes después de medianoche" viene a ser que no pueda darle de comer nunca más pues ¡ya siempre es después de medianoche!. No dijo por ejemplo "hasta que salga el sol", "hasta las 9 de la mañana" o "hasta el primer debate televisivo de Telecinco". ¡No!.

Acto seguido me quedé contemplando al bonsai y pensé que al fin y al cabo "después de medianoche" era un concepto completamente subjetivo, pero que lo subjetivo es a su vez objetivo, aunque no en ningún esquema clásico de percepción, o al menos de manera epistemológica de un concepto empírico abstracto como el ser u ocurrir en la cosa en sí o de la cosa en sí misma.

PD: A continuación la sobrecogedora imagen de un Gremlin después de haber sido alimentado a las 00:03.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Si no he entendido mal al autor( pues a mi no me engaña,eso de que es una mujer puede contárselo a la tía abuela que menciona)aboga por la exactitud en el lenguaje como remedio para evitar muertes de mascotas o otros desastres como rupturas de parejas- y recuerdo aquí el triste caso del marido que preguntó dónde ponía la mesa, la esposa respondió:"ponla en el sol"-para luego concluir con la imposibilidad de semejante exactitud.

Pero, ¿quién quiere exactitud en el lenguaje? Yo no, al menos. Si me van a dejar o me van despedir lo último que quiero saber son las causas concretas y definidas de por qué van a hacerlo. Me gusta vivir en un mundo brumoso donde yo pueda escoger a la carta porqué me pasó tal cosa, dónde puedan ser las doce en cualquier sitio o en ninguno, donde tú puedas definir cualquier palabra en cualquier momento y cambiarla a continuación. Vivamos en un mundo zapateril! Él ya vive en él,¿porque nosotros no?

Anónimo dijo...

fe de erratas: ¿por qué nosotros no?(lo siento)

Anónimo dijo...

Ahora que lo pienso, ¡a la porra también la exactituz ortográfica!

Anónimo dijo...

más erratas: por qué me pasó tal cosa

Anónimo dijo...

Para conocer el significado de una palabra lo importante es saber quién manda. Y en este caso manda el Gremlin, que es el que va a reproducirse en pavorosos bichos de amplia sonrisa y cejas puntiagudas con dudosa capacidad para ser conscientes de las consecuencias de sus propios actos y un nihilismo propio de Tolstoi. ¡Dios mío! ¿Bichejos zapateriles? No podré conciliar el sueño esta noche salvo que encuentre esa de Lynch en la que parece que nada tiene sentido durante todo el metraje sigue sin tenerlo al final, y comienza a tenerlo, en un acto de fe de inmensas proporciones, al leer la sinopsis de la caja de DVD, que igual podría haber valido para otra de Lynch en la que parece que nada tiene sentido durante todo el metraje y sigue sin tenerlo al final, y comienza a tenerlo, en un acto de fe de inmensas proporciones, al leer la sinopsis de la caja de DVD, que igual podría ..................... (los puntos suspensivos delatan que debo ser una fémina)

L. dijo...

Sí, pero lo que los puntos suspensivos delatan sobre todo es que usted ha leído "Esperáme en Siberia, amada mía!".

liuva dijo...

Me parece de muy mal gusto (y sin ninguna gracia) llamar gremlin a Edith Piaf. Saludos.

L. dijo...

También me parece de muy mal gusto (y con menos gracia) escribir un comentario para decir que algo es de mal gusto.

Pido disculpas a todos los fans de Edith Piaf que hayan podido sentirse ofendidos (y también a los fans de los gremlins que hayan podido sentir algo parecido)

Saludos afectuosos

Anónimo dijo...

Si, iba a decir algo parecido, pero se ha adelantado usted, Es espantoso comparar a los Gremlins con la Piaf.Por otra parte, tenemos que tener en cuenta, desde un punto de vista bélico,que estaban en campos opuestos, los gremlins saboteando el esfuerzo de guerra americano y la Piaf luchando desde dentro contra el invasor teutón(aún estoy esperando la tesis doctoral sobre la crisis nihilista de Jünger del 44 y la escucha de las canciones de la Piaf, que me expliquen por qué si no mandaron a Jünger a París en vez de al frente ruso, los del NSDAP no eran tontos!)Recononozcámoslo tuvo más éxito la Piaft. Honor a ti Edith, heroína de la resistencia!

liuva dijo...

Vale, acepto que es de mal gusto que mi primer comentario en tu blog sea para decir que algo es de mal gusto. Procuraré que mis siguientes comentarios sean en plan positivo.

Llegué a tu blog a través de Humoradas, del Sr. Gallud, y lo primero que vi fue la foto de la Piaf con el comentario ese del Gremlin después de comer. Pues qué quieres que te diga, no me hizo gracia. Después leí lo demás y sí me gustó, pero no pegaba nada con la foto de la Piaf. El comentario lo hice antes de leer lo demás. Mal, muy mal, ya lo se, pero fue un pronto.

Y sigo diciendo lo mismo: es de mal gusto comparar a la Piaf con los Gremlin.

Saludos.

L. dijo...

Es posible que en un excesivo alarde de amor por el absurdo (la verdad es que no tengo nada en contra de la Piaf -aunque ya me estoy hartando de ella-) haya rozado la delgadísima línea que separa lo divertido de la ofensa. Pero convendremos en que tenía un rostro un tanto raro -si esto también es ofensivo ruego que no se me diga o no podré dormir esta noche-.

Gracias, a pesar de todo, por sus comentarios (aunque más gracias por el último).

¡Loor y gloria, pues, a ti Edith!

Anónimo dijo...

¿La delgadísima línea que separa lo divertido de la ofensa? ¿Cómo entender que hay algo parecido a una línea cuando contínuamente una se reboza sobre la otra? Explíqueselo a Wilde, seguro que le respondería con algo que rozaría la delgadísima que usted menta.

Wilde dijo...

Ah! don't say that you agree with me. When people agree with me I always feel that I must be wrong.

Anónimo dijo...

Vaya! Otro sitio donde se cita a Wilde. Es una peste!. Con lo que bien que estábamos. ¿Por qué alguien no se muere y luego nos trae las últimas citas de Wilde? Es la única manera de que no se nos provoque un completo aburrimiento.

David PM dijo...

Entiendo su preocupación durante el cuidado de un bonsai. De todas formas no tiene que irse al mundo del celuloide para encontrar un claro caso de que no se debe dar de comer después de medianoche. ¡Lo tiene usted delante! (quien dice delante dice a 1000km).

El aquí presente si cena despúes de las 00.00h despierta a las 3.00am. Tras el despertar y los consiguientes 50 minutos de vueltas en cama se levanta con cara de sueño. Tras dedicarse a hacer mil y una cosas sin sentido para recuperar el sueño vuelve a cama. Otros 50 minutos dando vueltas. Tras eso, 50 minutos hasta que suene el despertador. Edith Piaf tiene una cara mucho más agradable que la mía después de periplo nocturo como ese. Y no soy un gremlin (aunque temo ser algo mucho peor)