viernes, septiembre 14, 2007

El hombre superior

-¡Oh! ¡Qué hombre superior! -decía aún Cándido entre dientes- ¡qué gran genio este Pococurante, no hay nada que llegue a gustarle!. Ahora sí, tenéis que concederme que hemos conocido al más feliz de todos los hombres, pues está por encima de todo lo que posee.

-¿Pero no veis que esta hastiado de todo lo que tiene?. Platón dijo que los mejores estómagos no son los que vomitan todos los alimentos.

-Pero, ¿acaso no hay un placer en criticarlo todo, en advertir defectos allí donde los demás hombres creen ver bellezas?.

-Es decir- replicó Martin- que hay un placer en no tener placer, ¿no es eso?.

("Cándido o el optimismo". Voltaire)


¿Qué pensáis queridos amigos?, ¿Es posible alcanzar un modo de vida placentero mediante una existencia que niegue el propio placer y se entregue por completo al letargo?. ¿Acaso puede la nada conducir al todo?. Yo, desde luego, no imagino una vida plenamente satisfactoria sin la existencia de ciertas cosas tales como Jardiel Poncela, los diccionarios de sinónimos y antónimos o las palabras esdrújulas.
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No sé a ustedes, pero sinceramente, con el aprecio que les tengo, no me gustaría que cuando caminasen por la calle y se cruzaran con un señor vistiendo invariablemente al uso de un dandi decimonónico, luciendo fular, zapatos de charol blanco y un monóculo sin graduación (que no se quitaría ni en la intimidad del retrete) dijera para su interior: "Ahí va una acémila, pobre diablo".

8 comentarios:

liuva dijo...

Respondiendo:

Es cierto que no has metido a todos en el mismo saco, pero has puesto los sacos muy juntos.

Me mandas a hacer un cursillo de interpretación lectora, lo tendré en cuenta. Si no es exactamente así, has de tener en cuenta que todavía no he ido al cursillo.

Te aseguro que no soy Sonsoles Espinosa.

Lo de la Piaf lo saqué para arañar un poco, pero es verdad que en esa foto da miedo.

Lo de siniestra lo retiro… o si no, te lo dejo hasta el lunes, para que purgues el fin de semana.

Hoy si hay saludos.

Donna Angelicata dijo...

Yo también retiro lo de la interpretación lectora. Aunque no pretendía en ningún momento ser un comentario sangrante, puede que lo resultara (si así también lo percibió el Sr Anónimo, no hay más que decir) cosa que lamento.

Me alegra que estés de vuelta.

Más saludos

Anónimo dijo...

No sé, a mi me parece el peor tipo de hipócrita y no estoy nada convencido de que sea muy consecuente, no puedo creer que practique lo que dice; y si miramos los abundantes ejemplos de este tipo, su vida ejemplar de no ser ejemplar, podremos ver que lleva una vida muy placentera. Si, queda muy bien para pose de adolescente al que dejó su novia o su abuela(preferible lo primero, porque abuela no hay más que dos), pero uno sospecha que es un bluff. Gracias a la metáfora del estómago y el vómito, que no conocía, ha subido un poco el aprecio que no tenía por Platón. Gracias,gracias, Donna Angelicata. Y vaya pelea que han tenido, con lo que me gustaba verlas peleadas!. Me recuerdan al primer capítulo de Pickwick. Pero, por otra parte, cómo se puede defender al tipo que definió la paz como ausencia de violencia?

Dardo dijo...

Apreciada Donna; hoy su entrada me ha hecho evocar una lectura favorita mía (El mundo como voluntad y representación de Shopenhauer); tan predilecta era, que en una terapia antiestrés me dijo la psicóloga que me olvidara de tal filosofía porque eso explicaba mi radical pesimismo.

Se lo comento a propósito del placer, de la felicidad; que momentáneamente alcanzado nos deja reiteradamente insatisfechos. Esto es lo que decía el pensador alemán. La "voluntad" es el principio de nuestra realidad; en el ser humano es un "ciego afán", un continuo deseo insatisfecho que se da entre las coordenadas vitales del dolor y el tedio.

La solución: la negación de la voluntad. Suprimir el deseo. Huir de este mundo que como la luna a las mareas hace de nosotros alfeñiques.

Se lo he comentado en alguna ocasión. Nos salva la ética (mi religión), la estética (por eso la visito a Vd.) y el nirvana (nuestro debido ascetismo -suprima esas tostadas voluptuosas que Vd. sabe-).

Donna; me ha parecido insufrible lo de los zapatos de charol blanco; esto debería estar rigurosamente castigado.

P.D.: Me ha gustado mucho su reseña de la campanilla mandarina en el blog de don Sigurd.

Groucho dijo...

La idea de una existencia que niegue el placer no me produce el menor placer, lo cual es de lo más consecuente.

Como presidente de Hedonistas Unidos leeré un manifiesto en contra de semejante planteamiento en cuanto acabe con el whisky, la siesta, el masaje, el spa, la cena de etiqueta, el cóctel de gala, y la educación sexual de un par de señoritas que me andan rondando.

Landahlauts dijo...

No es vida la vida que no busca el placer y la felicidad. Ese letargo es una especie de muerte en vida.

Saludos, Donna Angelicata.

Súmmum dijo...

Amiga donna, pase por nuestro blog a recoger su premio.

Donna Angelicata dijo...

¡Gracias amigos!

Hoy debe de ser el día más feliz de mi vida. O como Aristóteles diría: "Quede así bien explicado que es para mí la felicidad"