domingo, octubre 28, 2007

Las 48 leyes del poder


LAS 48 LEYES DEL PODER

"El maquiavelismo es una ciencia y, como tal, sirve tanto a reaccionarios como a demócratas, del mismo modo que el arte de la esgrima tanto sirve a los gentilhombres como a los a los bandidos para defenderse o asesinar".

Llámenme maquiavélica (aunque ahora me pregunto si Maquiavelo fué realmente maquiavélico, pues como afirma Gramsci en sus "Notas sobre la política de Maquiavelo", nuestro héroe pudo haber sido poco maquiavélico, por ser uno que sabe, que conoce el juego y tontamente lo enseña, cuando el maquiavelismo vulgar enseña a hacer lo contrario) pero el breve resumen que están a punto de leer forma parte de uno de los libros más deliciosos que han caido en mis aterciopeladas manos.

Disculpen la ausencia de estos días, puede que no sea más que un fiel reflejo de la Ley 16.

Ley N 1- Nunca le haga sombra a su amo.
Esfuércese siempre por lograr que quienes están jerárquicamente por encima de usted se sientan cómodos con su sensación de superioridad. No permita que sus deseos de complacerlos o impresionarlos lo induzcan a hacer ostentación de sus talentos y de su capacidad, ya que ello podrá generar un efecto opuesto al deseado, es decir, inspirar temor e inseguridad en sus superiores. Hágalos aparecer siempre más brillantes de lo que en realidad son... y accederá a la cumbre del poder.

Ley N 2- Nunca confíe demasiado en sus amigos.
Aprenda a utilizar a sus enemigos Desconfíe de los amigos; suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presa de la envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. En cambio, emplee a quien haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer mayores esfuerzos por demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer más a sus amigos que a sus enemigos. Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos.

Ley N 3- Disimule sus intenciones.
Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor ignorancia posible, sin revelar nunca el propósito de sus acciones. Si no tienen la menor idea de qué es lo que usted quiere lograr, les resultará imposible preparar una defensa. Condúzcalos por el camino de las falsas suposiciones, envuélvalos en una nube de humo y verá que, cuando al fin caigan en la cuenta de las verdaderas intenciones de usted, ya será tarde para ellos.

Ley N 4- Diga siempre menos de lo necesario.
Cuando intente impresionar a la gente con palabras, tenga en cuenta que cuanto más diga tanto más vulnerable será y tanto menor control de la situación tendrá.
Incluso cuando lo que diga sea sólo banalidad, parecerá una idea original si la plantea en forma vaga, abierta y enigmática. Las personas poderosas impresionan e intimidan por su parquedad. Cuanto más hable, mayor será el riesgo de decir alguna tontería.

Ley N 5- Casi todo depende de su prestigio. Defiéndalo a muerte.
Su renombre y su prestigio constituyen la piedra angular del poder. Basta el prestigio para intimidar y ganar. Sin embargo, una vez que decae, usted se tornará vulnerable y será atacado por todos los flancos. Convierta su prestigio en una fortaleza inexpugnable. Manténgase alerta frente a cualquier tipo de ataques potenciales y desbarátelos antes de que se produzcan. Al mismo tiempo, aprenda a destruir a sus enemigos abriendo brechas en la reputación de ellos. Luego dé un paso al costado y deje que la opinión pública lo crucifique.

Ley N 6- Busque llamar la atención a cualquier precio.
Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anónima.

Ley N 7- Logre que otros trabajen por usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles.
Utilice la inteligencia, los conocimientos y el trabajo físico de otros para promover su propia causa. Ese tipo de ayuda no sólo le permitirá ahorrar mucho tiempo y energía, sino que le conferirá un aura divina de rapidez y eficiencia. A la larga, sus colaboradores serán olvidados y todos lo recordarán a usted. Nunca haga lo que otros pueden hacer por usted.

Ley N 8- Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo.
Cuando obligue a otro a actuar; deberá ser usted quien en todo momento ejerza el control. Siempre es mejor lograr que su contrincante se acerque a usted y abandone, en este proceso, sus propios planes. Atráigalo con ganancias fabulosas... y después proceda a atacar. Usted tiene todos los ases en la mano.

Ley N 9- Gane a través de sus acciones, nunca por medio de argumentos.
Cualquier triunfo circunstancial que usted obtenga a través de argumentación verbal en realidad es sólo una victoria pírrica: el resentimiento y la mala voluntad que así genera son más intensos y duraderos que cualquier acuerdo momentáneo que haya logrado. Es mucho más eficaz lograr la coincidencia de otros con la coincidencia de otros con usted a través de sus acciones, sin decir palabra alguna. No explique, demuestre.

Ley N 10- Peligro de contagio: evite a los perdedores y los desdichados.
La desdicha de los demás puede conducirlo a la muerte: los estados de ánimo son tan contagiosos y tóxicos como una enfermedad infecciosa. Aunque sienta que debe tenderle una mano a alguien que se está hundiendo, lo único que logrará con ello será acelerar su propia caída. A menudo, los perdedores, son los artífices de su propia desgracia y terminan por transmitirla a quien quiere ayudarlos. Evítelos y, en cambio, frecuente a individuos ganadores y felices.

Ley N 11- Haga que la gente dependa de usted.
Para mantener su independencia, es indispensable que los demás lo quieran y necesiten. Cuanto más confíen y dependan de usted, tanto más libertad usted tendrá. Haga que la gente dependa de usted para lograr su felicidad y prosperidad, y no tendrá nada que temer. Nunca enseñe a los demás lo suficiente como para que puedan arreglárselas sin su ayuda.

Ley N 12- Para desarmar a su víctima, utilice la franqueza y la generosidad en forma selectiva.
Un gesto sincero y honesto compensará docenas de actitudes dictadas por la hipocresía y la falsedad. El gesto de franca y honesta generosidad hace bajar la guardia aun al individuo más desconfiado. Una vez que su sinceridad selectiva haya abierto una brecha en la armadura del otro, podrá manipularlo y embaucarlo a su antojo. Un obsequio oportuno -especie de caballo de Troya- podrá cumplir el mismo objetivo.

Ley N 13- Cuando pida ayuda, no apele a la compasión o a la gratitud de la gente, sino a su egoísmo.
Si necesita recurrir a la ayuda de un aliado, no se moleste en recordarle el apoyo que usted le dio en el pasado o sus buenas acciones. Lo pasado se ignora o se olvida. Si, en cambio, al formular su pedido de colaboración, usted muestre elementos que beneficiarán a la otra persona y hace gran hincapié en ellos, su contrincante responderá con entusiasmo a su solicitud, al detectar el beneficio que podría obtener.

Ley N 14- Muéstrese como un amigo pero actúe como un espía.
Es de fundamental importancia saberlo todo sobre su rival. Utilice espías para reunir información valiosa que le permita mantener siempre una ventaja sobre él. Y mejor aún: haga usted mismo de espía. Aprenda a sondear con cuidado a la gente en corteses encuentros sociales. Formule preguntas indirectas para lograr que el otro revele sus intenciones y sus debilidades. Toda ocasión es buena para ejercer el arte del espionaje.

Ley N 15- Aplaste por completo a su enemigo.
Empezando por Moisés, todos los grandes líderes de la historia sabían que era necesario aplastar por completo al enemigo al que temían. (En algunas oportunidades aprendieron esta lección a fuerza de golpes). Si se deja encendida una sola brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el riesgo de que vuelva a desencadenarse un incendio. Se ha perdido más por una aniquilación a medias que por una exterminación total: el enemigo se recuperará y buscará venganza. Destruyalo por completo, no sólo física sino también espiritualmente.

Ley N 16- Utilice la ausencia para incrementar el respeto y el honor.
Demasiada oferta reduce el precio: cuanto más lo vean y oigan, tanto menos necesario lo considerarán los demás. Si ya ha afirmado su posición dentro de un grupo determinado, un alejamiento temporario hará que hablen más de usted, e incluso que lo admiren. Deberá aprender cuándo alejarse. Recuerde que la escasez de un recurso incrementa su valor.

Ley N 17- Mantenga el suspenso.
Maneje el arte de lo impredecible El ser humano es hijo del hábito y tiene una necesidad insaciable de sentirse familiarizado con las actitudes de quienes lo rodean. Si usted se muestra predecible, confiere a los demás la sensación de tener cierto control sobre usted. Invierta los papeles: muéstrese deliberadamente impredecible. Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósito desconcertarán a los demás, que se agotarán tratando de explicarse sus movimientos y acciones. Llevada a un extremo, esta estrategia puede intimidar y aterrorizar.

Ley N 18- No construya fortalezas para protegerse: el aislamiento es peligroso.
El mundo es un sitio peligroso y los enemigos acechan por doquier; todos necesitan protegerse. Una fortaleza se presenta como la alternativa más segura. Pero el aislamiento lo expone más de la que la protege de los peligros que la rodean, ya que la aisla de información valiosa y la destaca como un blanco difícil para los demás. Es mucho más seguro circular, mezclarse entre la gente y buscar aliados. La multitud lo protege de sus enemigos.

Ley N 19- Sepa con quién está tratando: no ofenda a la persona equivocada.
En el mundo hay muchas clases de personas diferentes, y usted no puede suponer que todos reaccionarán de la misma manera frente a sus estrategias. Hay ciertas personas que, si usted las manipula o engaña, pasarán el resto de su vida procurando vengarse. Serán, desde el momento de la ofensa, lobos con piel de oveja. Elija con cuidado a sus víctimas y a sus contrincantes, y nunca ofenda o engañe a la persona equivocada.

Ley N 20- No se comprometa con nadie.
Sólo los tontos se apresuran siempre a tomar partido. No se comprometa con ninguna posición o causa, salvo con la suya propia. El hecho de mantener su independencia lo convierte en el amo de los demás. Obtenga beneficios oponiendo a las personas entre sí.

Ley N 21- Finja candidez para atrapar a los candidos: muéstrese más tonto que su víctima.
A nadie le gusta sentirse más estúpido que los demás. Por lo tanto, el truco consiste en hacer sentir sagaces e inteligentes a sus víctimas y, sobre todo, más sagaces e inteligentes que usted. Una vez que las haya convencido de esto, nunca sospecharán que usted tiene motivaciones ocultas contra ellos.

Ley N 22- Utilice la táctica de la capitulación. Transforme la debilidad en poder.
Cuando usted sea el más débil, nunca luche simplemente por salvar su honor. Opte, en cambio, por la capitulación. Rendirse le dará tiempo para recuperarse, tiempo para atormentar e irritar al vencedor, tiempo para esperar a que el poder de éste se diluya. No le dé la satisfacción de luchar y ser vencido por él. Capitule antes de ser derrotado. Al volver la otra mejilla, enfurecerá y desconcertará a su contrincante. Convierta la capitulación en un instrumento de poder.

Ley N 23- Concentre sus fuerzas.
Conserve sus fuerzas y su energía manteniéndolas concentradas en su punto más fuerte. Ganará más descubriendo un rico yacimiento y explotándolo en profundidad, que pasando de un yacimiento pobre a otro: la intensidad siempre triunfa sobre la dispersión. Cuando busque fuentes de poder que puedan promoverlo, procure encontrar siempre el patrón clave único, la vaca lechera que puedan ordeñar durante largo tiempo.

Ley N 24- Desempeñe el papel de cortesano perfecto.
El cortesano perfecto, adulador e intrigante, prospera y alcanza su plenitud en un mundo en el cual todo gira en tomo del poder y de la habilidad política. Domina a la perfección el arte de la oblicuidad. Adula, se somete a sus superiores y reafirma su poder sobre los demás de la forma más encantadora y graciosamente indirecta y falsa. Aprenda a aplicar las leyes del cortesano, y su ascenso dentro de la corte no conocerá límites.

Ley N 25- Procure recrearse permanentemente.
No acepte los papeles que la sociedad le ha endilgado. Fórjese una nueva identidad que atraiga la atención y nunca aburra al público. Sea el dueño de su propia imagen, en lugar de permitir que otros la definan por usted. Incorpore elementos dramáticos en sus gestos y acciones públicas, y su poder se verá reforzado y su personalidad crecerá en forma asombrosa.

Ley N 26- Mantenga sus manos limpias.
Es necesario que, en todo momento, usted aparezca como paradigma de la corrección y la eficiencia. Sus manos nunca se ensuciarán por ilícitos o descuidos. Mantenga esa apariencia impecable, utilizando a otros como testaferros o pantallas para ocultar, cuando sea necesario, su participación personal en hechos de esta índole.

Ley N 27- Juegue con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir seguidores incondicionales.
La gente tiene una necesidad irrefrenable de creer en algo. Conviértase en el centro focalizador de esa necesidad, ofreciéndoles una causa o una nueva convicción a la que adherir. Formúlela en términos vagos pero pletóricos de promesas. Enfatice el entusiasmo por sobre el pensamiento claro y racional. Dé a sus nuevos discípulos, rituales que realizar y exíjales sacrificios. Ante la ausencia de una religión organizada y grandes causas en las que puedan creer, su nuevo sistema de convicciones le conferirá un poder inaudito.

Ley N 28- Sea audaz al entrar en acción.
Si se siente inseguro frente a determinado curso de acción, no lo intente. Sus dudas y titubeos se transmitirán a la ejecución del plan. La timidez es sumamente peligrosa; lo mejor es encarar toda acción con audacia. Cualquier error que usted cometa por ser audaz se corregirá con facilidad mediante más audacia. Todo el mundo admira al audaz; nadie honra al timorato.

Ley N 29- Planifique sus acciones de principio a fin.
Un final brillante constituye el corolario que da énfasis a todo su accionar. Planifique su camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros del azar que puedan incidir de manera negativa sobre su trabajosa elaboración y otorgar la gloria a otros. Planificar todo un proceso, de principio a fin, evitará que lo abrumen los factores negativos y le permitirá saber con exactitud cuándo detenerse. Maneje la fortuna con cuidado y determine el futuro planificando a largo plazo.

Ley N 30- Haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzos.
Su accionar deberá parecer natural y de fácil ejecución. Toda la práctica y el esfuerzo que usted realice, así como todas las habilidosas artimañas a las que recurra, deberán permanecer ocultos. Cuando actúe, hágalo como si la tarea que tiene entre manos fuese algo de lo más sencillo, como si pudiese hacer todavía mucho más. Evite la tentación de revelar lo mucho que usted trabaja, pues con ello sólo generará cuestionamientos. No le enseñe a nadie sus trucos especiales, o los usarán contra usted.

Ley N 31- Controle las opciones: haga que otros jueguen con las cartas que usted reparte.
El mejor engaño es aquel que aparenta ofrecer opciones al otro: sus víctimas sienten que controlan la situación. Pero en realidad no son sino títeres en sus hábiles manos. Presente opciones que siempre le sean favorables, independientemente de cuál de ellas elijan los demás. Obligúelos a optar entre el menor de dos males y logre que cualquiera de las dos elecciones resulte a favor de usted. Haga que cualquier alternativa por la que se decidan sus rivales, los perjudique a ellos y lo beneficie a usted.

Ley N 32- Juegue con las fantasías de la gente.
Muchas veces se evita la verdad porque suele ser dura y desagradable. Nunca recurra a la verdad, ni a la realidad, salvo que esté dispuesto a enfrentar la ira que genera la desilusión. La vida es tan dura y problemática que aquellas personas capaces de inventar ilusiones o conjurar fantasías son como oasis en el desierto: todos van hacia ellas. Apelar a las fantasías de las masas es una fuente inmensa de poder.

Ley N 33- Descubra el talón de Aquiles de los demás.
Todo individuo tiene un punto débil, una fisura en la muralla que rodea su fortaleza. Por lo general, esa debilidad es algo que le causa inseguridad, o una emoción o una necesidad que lo supera. También puede ser un pequeño placer secreto. Sea lo que fuere, una vez que usted la haya descubierto, esa debilidad se convierte en un elemento de presión que podrá manejar a su antojo y, por su puesto, siempre a su favor.

Ley N 34- Actúe como un rey para ser tratado como tal.
Su forma de actuar determinará cómo lo tratarán los demás: a la larga, una presencia vulgar o común hará que la gente le pierda el respeto. Porque un rey se respeta a sí mismo e inspira el mismo sentimiento en los demás. Al adoptar una actitud de rey, mostrando confianza en su propio poder, logrará que lo consideren destinado a llevar una corona real sobre la cabeza.

Ley N 35- Domine el arte de la oportunidad.
Nunca demuestre tener prisa, ya que el apuro delata una falta de control sobre el tiempo y sobre su propio accionar. Muéstrese siempre paciente, como si supiera que, con el tiempo, todos sus deseos se cumplirán. Conviértase en especialista en el arte de detectar el momento propicio para cada cosa. Descubra el espíritu de los tiempos actuales y las tendencias que lo llevarán al poder. Aprenda a mantenerse a la expectativa cuando el momento propicio no haya llegado, y a golpear con fuerza cuando la oportunidad le sea propicia.

Ley N 36- Menosprecie las cosas que no puede obtener: ignorarlas es la mejor de las venganzas.
Al prestar atención a un problema trivial, lo convierte en real y le confiere importancia. Cuanta más atención le preste a un enemigo, más lo fortalecerá. Y a menudo, un pequeño error se magnifica en el intento de corregirlo. A veces, lo mejor es dejar ciertas cosas por completo de lado. Si hay algo que usted desea pero no puede obtener, menosprecíelo. Cuanto menos interés demuestre, mayor será el nivel de superioridad que verán los demás en usted.

Ley N 37- Arme espectáculos imponentes.
Una imaginería impactante y gestos simbólicos grandiosos generan aura de poder, ya que ejercen gran atracción sobre todos. Presente espectáculos imponentes para quienes lo rodean, plenos de elementos visuales fascinantes y radiantes simbolismos que enfaticen su presencia. Encandilados por las apariencias, los demás no se darán cuenta de lo que usted está haciendo en realidad.

Ley N 38- Piense como quiera, pero compórtese como los demás.
Si usted hace ostentación de ir contra la corriente, alardeando acerca de sus ideas poco convencionales y sus actitudes heterodoxas, la gente pensará que usted sólo desea llamar la atención y que desprecia a los demás. Encontrarán la forma de castigarlo por hacerlos sentir inferiores. Es mucho más seguro confundirse con la masa y adoptar un cierto aire "común". Limítese a compartir su originalidad con amigos tolerantes y con aquellas personas de las que está seguro que aprecian su forma de ser diferente y especial.

Ley N 39- Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca.
La ira y las emociones son estratégicamente contraproducentes. Siempre deberá mantenerse sereno y objetivo, pero si puede enfurecer a sus enemigos mientras usted conserva la calma, obtendrá una ventaja decisiva. Desoriente a sus enemigos: descubra la grieta, a través de la cual pueda sacudirlos y manejarlos.

Ley N 40- Menosprecie lo que es gratuito.
Todo lo que es gratuito es peligroso, ya que por lo general implica alguna treta o un compromiso oculto. Las cosas que tienen valor valen la pena pagarse. De esta manera, no estará obligado a gratitud alguna, se verá libre de culpa y evitará fraudes y engaños. Lo más inteligente es, a menudo, pagar el precio total. Cuando hablamos de excelencia no hay gangas. Sea generoso con su dinero y hágalo circular, dado que la generosidad es señal e imán de poder.

Ley N 41- Evite imitar a los grandes hombres.
Lo que se produce por primera vez siempre parece mejor y más original que lo que viene después. Si usted sucede a un gran hombre o tiene padres célebres, deberá lograr el doble para superar la imagen de ese "modelo". No se pierda en la sombra de esos "grandes" ni se quede estancado en un pasado que no es obra suya: encuentre su propia identidad y reafírmela con su accionar diferente. Elimine a ese padre dominante, reniegue de su herencia y gane poder a través de sus propios méritos.

Ley N 42- Muerto el perro, se acabó la rabia.
Los problemas suelen tener su origen en un solo individuo fuerte: el instigador, el subalterno arrogante, el sembrador de inquinas y resentimientos. Si usted deja espacio para el accionar de este tipo de individuo, otros sucumbirán a la influencia del personaje. No espere a que los problemas que él causa se multipliquen, y no trate de negociar con él, pues es irrecuperable. Neutralice esa influencia, aislándolo o eliminándolo. Recuerde que, muerto el perro, se acabó la rabia.

Ley N 43- Trabaje sobre el corazón y la mente de los demás.
La coerción provoca una reacción que, con el tiempo, puede actuar contra usted. Es necesario lograr, mediante maniobras de seducción, que los demás se muevan en la dirección que usted desea. Una vez seducida, la persona se convierte en su leal servidor. Y la forma más eficaz de seducir a alguien, consiste en manejar con habilidad las flaquezas y la psicología del individuo. Debilite la resistencia del otro a través de la manipulación de las emociones, jugando con lo que el otro ama y valora, o lo que teme. Si usted ignora el corazón y la mente de los demás, terminarán odiándolo.

Ley N 44- Desarme y enfurezca con el efecto espejo.
El espejo refleja la realidad pero también es el arma perfecta para el engaño: cuando usted refleja a sus enemigos, haciendo exactamente lo que hacen ellos, sus rivales no lograrán deducir su estrategia. El efecto espejo los burla y humilla, lo cual los lleva a reaccionar en forma desmedida. Al poner un espejo frente a su psique, usted los seduce con la ilusión de que comparte sus valores. Al reflejar sus acciones en un espejo, les enseña una lección. Son muy pocos los que pueden resistirse al poder del efecto espejo.

Ley N 45- Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez.
En teoría, todo el mundo comprende la necesidad del cambio, pero en el nivel cotidiano el ser humano es hijo de la costumbre. Demasiada innovación resulta traumática y conducirá a la rebelión. Si usted es nuevo en una posición de poder, o un tercero que intenta construir una base de poder, haga alarde de respetar la forma tradicional de hacer las cosas. Si se impone un cambio necesario, hágalo aparecer como una leve modificación positiva del pasado.

Ley N 46- Nunca se muestre demasiado perfecto.
Siempre es peligroso mostrarse superior a los demás, pero lo más peligroso de todo es parecer libre de toda falla o debilidad. La envidia genera enemigos silenciosos. Lo inteligente es poner de manifiesto, de vez en cuando, sus defectos y admitir vicios inofensivos, a fin de desviar la envidia y parecer más humano y accesible. Sólo los dioses y los muertos pueden parecer perfectos impunemente.

Ley N 47- No vaya mas allá de su objetivo original; al triunfar, aprenda cuándo detenerse.
El momento del triunfo es a menudo el momento de mayor peligro. En el fragor de la victoria, la arrogancia y un exceso de confianza en sus fuerzas pueden llegar a impulsarlo más allá de la meta que se había propuesto en un principio, y al ir demasiado lejos, serán más los enemigos que le creará que los que logre vencer. No permita que el éxito se le suba a la cabeza. No hay nada como la estrategia y la planificación cuidadosa. Fíjese un objetivo y, cuando lo alcance, deténgase.

Ley N 48- Sea cambiante en su forma.
Al adoptar una forma definida y tener un plan claro para todo el mundo, usted se convertirá en el blanco de ataques diversos. En lugar de brindar a sus enemigos algo concreto que atacar, manténgase flexible, adaptable y en movimiento. Acepte el hecho de que nada es absoluto y de que no existen leyes fijas. La mejor manera de protegerse es mantenerse tan fluido y amorfo como el agua. Nunca apueste a la estabilidad ni a un orden perdurable. Todo cambia.

jueves, octubre 18, 2007

Nudos

Como les he comentado, estimados gaznápiros, aquí tienen algunos de los famosos "Nudos" o "Knots" del divertido psiquiatra escocés, Ronald Laing. El primero va dedicado a ustedes por- como decía en el último comentario de la entrada anterior- el puro placer que me invade al divertirles o verles divertidos (que me parece que no es lo mismo) y los atroces e infrahumanos esfuerzos que angelicalmente hago. ¡Diviértanse!

Ellos no se divierten.
Yo no puedo divertirme si ellos no se divierten.
Si yo los hago divertirse, podría divertirme con ellos.
Hacerlos divertirse no es entretenido.
Es un rudo trabajo.
Podría divertirme descubriendo porqué ellos no se divierten.
No se me prohibe complacerme en buscar porqué ellos no se divierten.
Pero hay un cierto placer en aparentarante ellos que yo no me divierto,
en descubrir porqué ellos no se divierten.
Se aproxima una niña y me dice: "Divirtámonos".
Pero divertirse es una pérdida de tiempo,
porque esto no ayuda a descubrir porqué ellos no se divierten.
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Y otro de los que más me gustan:

Yo no me estimo.
No puedo estimar a alguien que me estime.
Sólo puedo estimar a alguien que no me estime.
Yo estimo al que no me estima.
Yo menosprecio al que no me menosprecia.
Sólo una persona despreciable
podría estimar a alguien tan despreciable como yo.
No puedo amar a alguien a quien yo menosprecie.

Si amo a alguien
no puedo creer que ese alguien me ame.
¿Qué prueba podría darme?

Ronald Laing

Para finalizar, y dejarles ya libremente con sus inverosímiles y excitantes tertulias, recuerdo que Nietzsche pronunció algo similar a este último nudo laingiano que nos ocupa. Fué lo siguiente:

"En realidad, el descubrir que alguien le corresponde con su amor debería desilusionar al amante acerca del ser amado. ¿Cómo? ¿Es él lo bastante modesto para amarte incluso a ti? ¿O lo bastante estúpido?". F. Nietzsche

Desaten o corten sus propios nudos. Alejandro Magno ya afirmó ante el nudo gordiano que era lo mismo hacer lo uno que lo otro

martes, octubre 16, 2007

Patria

Anoche fuí un poco retozona y me acosté algo más tarde de lo que mi pobre cuerpo tiende a tolerar. Hoy, claro está, todavía arrastro un atroz dolor de cabeza. No obstante, todo sufrimiento es poco cuando una lo pasa tan bien como ayer, aunque sea a altas horas de la madrugada. Confío en que no se me malinterprete, retorcidas comadrejas, mi compañero nocturno no era otro que el ejemplar y digno G.K Chesterton.

Fué, así pues, su estudio sobre Bernard Shaw el que me sacó del letargo y del fúnebre estado que siempre deja el hecho de escuchar el Réquiem de Mozart a desaconsejables horas.

Tengo que admitir que disfruté y reí profusamente con los afilados comentarios que el inglés impele sobre el irlandés-aunque al mismo tiempo me produce cierta lástima, observen su melancólico semblante-.(Momento digresivo que servirá de enlace a lo que quiero decir después, pueden ir a podar su manzano si lo desean y volver más tarde). Hace poco, concretamente en la onomástica de mi progenitora -llaménme matercéntrica- se festejaba el célebre día en el cual todos estamos muy contentos de pertenecer al país al que pertenecemos y que, por fuerza, algo bueno ha de tener. Quería haber hecho una entrada en esa fecha sobre el mencionado asunto, pero algo en mi interior me decía que me iba a meter en unos tortuosos enredos, cuando mi único propósito habría sido el de divertirme yo y, si lo conseguía, a ustedes, queridas sanguijuelas chupasangre. Al final desistí, como digo, por estas tribulaciones mías, pero ahora que he leído a Chesterton, me parece que mandaré todo al diablo y les pondré lo que dice con su habitual sarcasmo del patriotismo de Shaw:

Dice Shaw: "Soy un irlandés típico, mi familia procede de Yorkshire".

"Esa concisa observación acerca de Irlanda y de Yorkshire es un ejemplo típico. Si Shaw hubiese intentado en realidad correr todas las etapas sensatas de su broma, la frase se parecería algo a lo que sigue: "Que soy irlandés es un hecho psicológico que puede hallarse en muchas de las cosas que trascienden de mí: mi natural descontentadizo, mi fría ferocidad y mi desconfianza en el placer puro. Pero ello ha de comprobarse con lo que sale de mí; no intentar conmigo la argucia de preguntarme de donde procedo, cuantos montones de trescientos sesenta y cinco días vivió en Irlanda mi familia. No gastarme la broma de si soy celta, palabra oscura para el antropólogo y enteramente falta de sentido para los demás. No entablar tantas discusiones sobre si la palabra Shaw es alemana, o escandinava o ibérica o vasca. Vosotros sabéis que sois humanos; yo, que soy irlandés. Sé que pertenezco a determinado tipo e índole de la sociedad, y, por tanto, son irlandeses. Podéis iros al diablo o a Oxford con vuestros libros de Antropología". De esta manera, despacio, detallada y prolijamente, hubiera explicado Shaw lo que quería decir, si lo hubiera creído conveniente. Como no lo juzgó así, lanzó simplemente la simbólica, pero completísima frase: "Soy un irlandés típico, mi familia procede de Yorkshire". "George Bernard Shaw." G. K Chesterton

sábado, octubre 13, 2007

El cuento más hermoso del mundo, Rudyard Kipling

Al mencionarse al gran Kipling en los últimos comentarios, he sentido como si un fuerte golpe de aire fresco despejara mis sentidos y me hicera ver transparentemente que tenía que hacer una entrada sobre Él.

Sin duda, su "If" es patrón de conducta para muchos de nosotros, y necesariamente tuvimos que sentirlo como propio desde el primer instante en que tomamos conciencia de su increíble fuerza y belleza.

Sin embargo, en este caso, y trás debatir interna y cumplidamente qué texto suyo elegir, ha sido su relato, "El cuento más hermoso del mundo", el que ha salido victorioso.

Charlie Meyers es un muchacho de veinte años, empleado de un banco y con aspiraciones literarias cuya motivación en ese instante es escribir lo que él considera que será "El cuento más hermoso del mundo". Coincide en unos salones de billar con un periodista, también escritor, a quien muestra las bases de su relato, que titulará "La historia de un buque". Éste quedará absorto ante la arrolladora imaginación con la que el muchacho describe el buque como un galote griego aportando todo tipo de detalles muy difícilmente cognoscibles por un simple muchacho empleado de banco y quien apenas había leído nada hasta ahora (a pesar de que comienza a descubrir y adorar a Longfellow, Keats y Shelley). Se producen posteriores citas entre los dos, en las que Charlie sigue describiendo con mucha claridad de detalle, situaciones en el barco, los remeros, la disposición de los remos...etc.


Después de posteriores sesiones, el periodista llega a la aterradora conclusión de que el chico está teniendo una especie de transmigraciones de su alma llamadas memtempsicosis, que son dualismos extremos, el alma cambia de cuerpo tras la muerte. Concluye así, que Charlie definitivamente había sido en otras épocas, una especie de galeote griego ( hombre que remaba en forma forzada en las galeras). Es predecible el éxtasis que sufre el periodista ante esa gran oportunidad que tiene frente a sí de poder escribir cuentos en tiempo real, de cosas que pasaron miles de años atrás...

Aunque no quiero destrozarles el relato, si es que acaso no lo he hecho ya, en el mismo se plantea la idea de la citada memtempsicosis griega o transmigración del alma pero en la que, no obstante, "Los Señores de la Vida y la Muerte" cierran nuestras puertas entre una vida y otra para que no recordemos nada, pues si recordáramos...

Pueden leer el texto entero aquí.

miércoles, octubre 10, 2007

Homenaje se escribe con jota

Esta tarde, de vuelta a casa, he estado paseando hasta el lugar en el que inusitadamente tenía aparcado hoy el coche. El tiempo era suave, el cielo no dejaba entrever ningún aspecto sombrío ni amenazador. La soledad en estas circunstancias inspira infinitos pensamientos voluptuosos que el torbellino del mundo dispersa o se lleva de aquí para allá.

Mientras caminaba pensaba que el otoño también había llegado para mí, y que el radiante verano había pasado para no volver, pese a lo cálido del día. Este espectáculo de la estación que muere me ha producido una gran impresión. Pensaba que el tiempo huye rápido y que podría morir -sí, no soy anciana pero tampoco inmortal- sin haber alcanzado algo realmente valioso.

Pero, para mi propio asombro y eterna perplejidad, esos mismos turbios pensamientos se han reconducido en cuestión de milésimas hacia.... ¡mis granujas y bergantes compañeros! ¡Qué divertido y encantador es todo lo que declaman!. Lo que dice Theophile Gautier en su "Madmoiselle de Maupin" podría haberlo expuesto de manera idéntica de ustedes, galopines:

"Hablan sin apresurarse, sin gritar, como personas de buen tono que conceden gran importancia a lo que hacen; el enamorado expone su declaración a la enamorada con el aire más desenvuelto del mundo; mientras conversa golpea su muslo con el borde de su guante blanco o se reajusta las mangas.(...) Todo se anuda y se desata con una indolencia admirable: los efectos no tienen ninguna causa y las causas no tienen ningún efecto. El personaje más ingenioso es el que dice mayores tonterías, y el más tonto es el que dice las cosas más ingeniosas; las muchachas jóvenes sueltan discursos que harían enrojecer a las cortesanas y las cortesanas pronuncian máximas de moralidad. Las aventuras más inauditas se suceden una tras otra sin que nadie las explique;. (..)El ánimo del autor se deja ver bajo todas sus formas, y todas estas contradicciones constituyen otras tantas facetas que reflejan sus diferentes aspectos, añadiéndoles los colores del prisma.

Resulta que este batiburrillo y aparente desorden, a fin de cuentas, muestran con más exactitud la vida real, bajo aspectos fantásticos, que el drama costumbrista estudiado más minuciosamente. Todo hombre encierra en sí la humanidad entera, y al escribir lo que se le ocurre lo hace mejor que copiando con lupa objetos situados fuera de su persona.

¡Oh, qué hermosa familia! Jóvenes enamorados novelescos, doncellas vagabundas, serviciales doncellas, bufones caústicos, lacayos y campesinos ingenuos, reyes bondadosos cuyo nombre es ignorado por el historiador y su reino por el geógrafo; graciosos abigarrados, payasos de réplicas agudas y milagrosas cabriolas; oh, vosotros que dejáis hablar al libre capricho por vuestra boca sonriente, os amo y os adoro entre todos y más que a ninguno. Bajo las alas vigorosas de la locura os eleváis por encima de la burda realidad y en los que el poeta personifica su alegría, su melancolía, su amor y su sueño más íntimo con las apariencias más frívolas y las más desprendidas".

lunes, octubre 08, 2007

Descubren diferencias cerebrales entre liberales y conservadores

Las neuronas del cerebro de liberales y de conservadores reaccionan de forma diferente ante decisiones difíciles como elegir qué tipo de café pedir en el bar a las 11 de la mañana, según un estudio publicado en la revista británica Nature Neuroscience.

Así se resume el trabajo realizado por el notable investigador rumano Frederick Fronkostin, que concluyó que los cerebros liberales son del tipo: "A...no sé qué", mientras que los conservadores son del tipo: "Sub...algo".

La afinidad entre visiones políticas y estilos "cognitivos" también es hereditaria, lo que es una buena noticia, a Dios gracias, porque los de izquierdas tiene menos hijos, o ninguno, como es el caso de la vicepresidenta, que ella sabrá por qué, no nos vamos a meter en su vida...

Intrigada por estas correlaciones, la Universidad de Nueva Transilvania decidió determinar si los cerebros de liberales y conservadores reaccionaban de forma diferente a los mismos estímulos. A un grupo de 43 personas (iban a ser 44, pero se durmió uno y ya sólo quedaron 43) se le solicitó mirar a un monitor en el que iban pasando imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero mezcladas con las de un documental sobre las lombrices de tierra (lombricus terrestris).
Usando electroencefalogrmas, los investigadores examinaron la actividad en una parte del cerebro-la corteza cingulada anterior- (que está cerca de la cingulada posterior, claro) vinculada al proceso de autorregulación del control del conflicto.


Instantánea del Doctor Fronkostin en el momento de alcanzar las conclusiones de su estudio

Quienes se habían autodenominado liberales (los que leen Libertad Digital sobre todo) mostraron "significativamente mayor actividad neuronal relacionada con el manejo del conflicto" cuando la hipotética situación instaba a un cambio de rutina. Los conservadores (los que leen el ABC, sin ir más lejos) sin embargo eran menos flexibles, y se negaban a cambiar viejos hábitos "a pesar de la señales de que estos (...) debían cambiarse" (pues eso, el ABC).


Si esto es bueno o malo depende obviamente de la perspectiva de cada uno. A nosotros ni nos va ni nos viene. Ni fú ni fá, arrieritos somos.

Parece ser que los mecanismos neuronales para el control de los conflictos se forman en la infancia, pero aunque proporcionan un modelo para orientaciones liberales o conservadoras, los genes están determinados por el ambiente que rodea al individuo a lo largo de su desarrollo (zzzzzzzz...)

O sea, que si soltamos a un conservador en casa de un gay, la posibilidad de que abra una ventana y se tire por ella es directamente proporcional a la altura de la casa en cuestión.


Fuente: La Gallina Ilustrada

miércoles, octubre 03, 2007

The remarkable Donna

Estimados lectores,

Después de un largo proceso autorreflexivo, he llegado a la conclusión de que necesitan conocerme un poco más para poder apreciar en toda su sublimidad al ser que tienen frente a sus pantallas en los momentos en los que me tienen frente a sus pantallas, claro. Por lo tanto, he decidido someterme a una exhaustiva entrevista para la cual he tenido que recurrir a la amabilidad de mi vecina del octavo (en realidad es del quinto, pero quiero evitar chistes fáciles) a la que he pedido, mientras subíamos en el ascensor, que se prestara a preguntarme todo aquello que el mundo querría saber de un ser tan benevolente y cuya magnánima aquiescencia sólo impulsa a hacer el bien absoluto, como yo.

Bien, esto es lo que se ha desprendido de tan desafortunado encuentro:

-Vecina del octavo (a la que cariñosamente llamaremos Paquita): ¿Todavía no te casas, jovencita?.

-YO (ser magno y circunspecto): Disculpe Paquita, ¿podríamos pasar a cuestiones más profundas? Esta pseudoentrevista es para poder lucirme, no para que me hunda en las más míseras reflexiones.

PAQUITA: Ah, bueno, bueno, está bien, es que conozco a un muchacho muy apropiado... Pero sí, en efecto.. veamos.. ¿Me dices algo bonito?.

YO (comienzo a tener siniestras sospechas de que esto ha sido una idea infame): Antes me arrancaría la piel a tiras con instrumentos al rojo vivo impregnados de sal y vinagre que decirle a usted algo "bonito". Esa pregunta es un tanto homosexual, y usted disculpe.

PAQUITA: ¿Qué modo de vida te es más placentero?

YO: ¡Bien! Vamos acercándonos a esas profundidades... Si bien mi hogar queda en la metropoli, mi corazón está en el campo. No me gusta la urbe por su vaciedad y su aspecto ceremonial y deshumanizador. Resulta extraño, pero elocuente y representativo de mi condición de ángel, el hecho de que, a pesar de haber nacido entre ladrillo y argamasa, aún suspiro por la tierra sin cocer y la hierba de tierra adentro.

PAQUITA: Cualquiera lo diría por tus..

YO: Chsss, demonio de mujer, deje que conste para la Humanidad lo que es un alma bella.

PAQUITA: ¿Qué es lo que más te gusta de ti?

YO: Me gusta todo, no se lo voy a negar. Y ahora es justo el momento de citar a Wilde (lo siento por ese Sr. Anónimo tan raro) en su divertido cuento "El cohete ilustre" ("The remarkable rocket"), así además de un ser de alma bella resultaré poseedora de una mente excepcional:

"Me gusta oirme hablar. Es uno de mis mayores placeres. Sostengo a menudo largas conversaciones conmigo mismo y soy tan profundo que a veces no comprendo ni una palabra de lo que digo.

-Entonces debe ser licenciado en Filosofía- exclamó la libélula-." ("El cohete ilustre". Oscar Wilde)


Imagen estremecedora de la entrevista en su momento más álgido


PAQUITA: Y pensar que te tenía por una muchacha de espíritu inhibido y de una humildad servil y, de lo que me sirve este coloquio es para darme cuenta de tus pensamientos maléficos propios de Belcebú, que naturalmente te arrastrarán a una vida disoluta.

YO: Nunca habría pensado que usted pensase que yo piense así...

PAQUITA: ¡Al infierno!

YO (internamente, puesto que Paquita se ha marchado con un sonoro portazo y tres tomates que eran míos): Creo que publicar esta entrevista va a ser un espantoso error, pero si no lo hago, tendré que inventarme una y eso sí que no me apetece. Una ha de ser fiel a la realidad.

(Nota: Creo que no tengo vecina del octavo, ni del quinto...)

jueves, septiembre 27, 2007

La navaja de Occam

"Por supuesto, la concepción ordinaria del Genesis está equivocada de pies a cabeza -dije-. Considerad una sala de billar, por ejemplo. Mentalmente, los otros tres se situaron en una sala de billar. Estábamos sentados en unas destrozadas sillas giratorias del laboratorio del doctor Trotter, pero no suponía problema alguno el convertir las mesas del laboratorio en mesas de billar, los altos soportes circulares en tacos, las botellas de reactivos en bolas y luego disponer limpiamente la cuestión completa ante nosotros.Thetier llegó al extremo de levantar un índice, cerrar los ojos y murmurar por lo bajo:

— ¡Sala de billar!

Como de costumbre, Trotter no dijo nada, pero se puso a acariciar su segunda taza de café.También como de costumbre, el café estaba horrible; aunque lo cierto es que yo era nuevo en el grupo y todavía no se me había encallecido bastante la pared interior del tubo gástrico.

— Ahora considerad el final de una partida de billar de tronera -dije-. Tenéis todas las bolas, menos la del taco, por supuesto, en una tronera determinada…

— Espera un poco -interrumpió Thetier, siempre purista-, ¿no importa en qué tronera con tal de que las pongas en un cierto orden, o…?

— No hace al caso. Terminada la partida, las bolas están en diversas troneras. ¿De acuerdo? Ahora supongamos que entráis en la sala de billar cuando la partida ha termindo definitivamente y observáis tan sólo esa posición final, y luego tratáis de reconstruir el curso que siguieron los acontecimientos. Evidentemente, tendréis cierto número de alternativas.

— Si conoces las reglas del juego, no -objetó Madend.

— Supón que las ignoras por completo -dije-. Puedes suponer que las bolas fueron a parar a las troneras al ser golpeadas por la del taco, la cual, a su vez, recibió el impacto de éste. Esta sería la verdad, pero no es muy probable que se te ocurriese espontáneamente esta explicación. Porque es mucho más probable que supusieras que las bolas habían sido colocadas a mano, una por una, en las respectivas troneras, o que las bolas hubiesen estado eternamente en las troneras tal como las encontraste…"

Tras leer este relato de Isaac Asimov ha sido inevitable no pensar en la navaja de Occam.
A modo introductorio, y sin pretender alcanzar una pedantería propia de una reunión de ex-alumnos de cátedra de musicología comparada, Guillermo de Occam promovió una nueva forma de entender la ciencia al proponer que la mejor hipótesis es la que hace uso de menos postulados. El también llamado Principio de parsimonia (en el sentido de moderación) o de economía fue difundido por Guillermo de Occam a comienzos del siglo XIV. Su enunciado expresa que "non sunt multiplicanda entia praeter necessitatem" aconsejando reducir al mínimo el número de motivos y objetos –en general, de entes- a los que tenemos que recurrir para justificar algo. También implica que en el conjunto de teorías ofrecidas para explicar un hecho hemos de preferir, en general, la más simple.

En el relato de Asimov, tras valorar las dos posibles opciones, según las cuales, dos personas aparecieron, colocaron todas las bolas menos una formando un triángulo; la restante la colocaron en el extremo opuesto de la mesa, y comenzaron a golpearla con estos palos de aquí, empujaron a todas las bolas, siguiendo un conjunto de reglas estrictas, haciéndolas chocar unas con otras, introduciéndolas así una a una en los agujeros, y turnándose en el golpeo según se desarrollaba el juego y, la segunda opción: las bolas han estado ahí siempre, la conclusión a la que occamianamente se llegaría sería esta última.

Pensemos, análogamente, en como los creacionistas hacen uso del pobre Occam, en este caso, para sustentar la idea de un Creador o Diseñador inteligente (¿quién diseñó al diseñador?) frente a la teoría evolucionista (y yo me pregunto si es más fácilmente asumible la primera que la segunda). Aunque eso es otra historia (tal y como apuntó míticamente Billy Wilder en "Irma la dulce")

Como siempre, el genial Chesterton acudirá agudamente en mi ayuda para establecer una hermosa coda con sus palabras:

"Es más fácil creer en lo imposible que en lo improbable
". Chesterton

domingo, septiembre 23, 2007

Bahaudin y el caminante

Bahaudin el-Sah, gran maestro de los derviches Naqshbandi, encontró un día a un compañero en la gran plaza de Bujara.
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El recién llegado era un kalendar errante de los Malamati, los "Censurables". Bahaudin estaba rodeado por sus discípulos.
-
"¿De donde vienes?", le preguntó al viajero, con la expresión sufí habitual.
"No tengo ni idea", dijo el otro, riendo estúpidamente.
-
Algunos de los discípulos de Bahaudín murmuraron su desaprobación por esta falta de respeto.
-
"¿Adónde vas?", prosiguió Bahaudin.
"No sé", gritó el derviche.
"¿Qué es el Bien?"
-
Para entonces ya se había reunido una gran multitud.
-
"No lo sé"
"¿Qué es el Mal?"
"No tengo ni idea"
"¿Qué es lo correcto?"
"Todo lo que es bueno para mí"
"¿Qué es lo equivocado?"
"Todo lo que es malo para mí"
-
Las gentes, agotada su paciencia e irritada por este derviche, lo apartaron. Éste se fue caminando decididamente a grandes pasos en una dirección que no llevaba a ninguna parte, muy lejos.
-
"¡Idiotas!", dijo Bahaudin, "este hombre estaba representando el papel de la humanidad. Mientras vosotros le despreciabais, él estaba mostrando deliberadamente la falta de atención que todos vosotros mostráis, de forma inconsciente, todos los días de vuestras vidas".

jueves, septiembre 20, 2007

Epitafios divertidos

NO ME LLAMEN AGORERA:

Ahí van:

- Aquí yace alguien que mejoró nuestras vidas (muriendo)

- Ahora DE VERDAD, ¡no me importa!

- Siempre les he llevado ventaja.

- El dinero lo dejé debajo del...

- Si queréis los mayores elogios, moríos. Jardiel Poncela

- I am Providence. H.P Lovecraft

- Ocho horas con fiebre, ¡Me habría dado tiempo a escribir un libro!. Honore de Balzac

- Si no viví más fué porque no me dió tiempo. Marqués de Sade.

Y mi preferido:

- ¿Otra vez por aquí?. Debes ser necrófilo.

Seguramente tendrán decenas de epitafios dignos de aparecer en esta lista. Si es así, y logran no poner aquel que suele atribuirse a Groucho Marx, les obsequiaré con otro genial premio, que ni siquiera el Sr. Anónimo será capaz de rechazar.

miércoles, septiembre 19, 2007

Premio Blog Solidario


El blog Hijos de la Logse ha tenido el increible detalle de otorgarme un premio. ¡Un premio de solidaridad! ¡A mí!. Claro, la sorpresa ha sido monumental, como podrán suponer. Este es el premio menos procedente que se conoce desde que Judas Iscariote ganó el premio al mejor discípulo el año 31 a.C.
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Pero lo acepto y lo muestro gustosa. No había recibido un premio desde 1992 por mis trabajos escolares, "Dos menos tres: diversión negativa" y "La desaparición de la nuca del presidente".
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Reitero las gracias, aunque no me queda muy claro que tengo que hacer a partir de ahora. Seguiré mecánicamente las instrucciones que me habeis dado; eso sí no me pidais que vaya a una clase de psicología o que dirija una opera ligera. Bueno, seguro que no era vuestra intención.
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Allá van mis premiados:
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Nota: Querría otorgarles también este delicioso premio a mis queridos Sr. Anónimo y Liuva, pero mi sentido arácnido me dice que no deben tener blog, cosa que lamento mucho. ¡Qué demonios! Por la potestad que me ha sido dada en esta web, os doy el Premio a .... Bueno, a lo que ustedes quieran. Ya saben que se lo merecen. Hoy parece que sí hago honor a mi premio.
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Felicidades a todos.
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Las reglas para este galardón son:
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1.- Escribir un post mostrando el PREMIO y citar el nombre del blog que te lo regala y enlazarlo al post que te nombra (de esta manera se podrá seguir la cadena).
2.- Elegir un mínimo de 7 blogs que creas que se han destacado alguna vez por ayudar, apoyar y compartir. Poner sus nombres y los enlaces a ellos (avisarles).
3.- Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que escribes sobre él y lo otorgas a otros.

viernes, septiembre 14, 2007

El hombre superior

-¡Oh! ¡Qué hombre superior! -decía aún Cándido entre dientes- ¡qué gran genio este Pococurante, no hay nada que llegue a gustarle!. Ahora sí, tenéis que concederme que hemos conocido al más feliz de todos los hombres, pues está por encima de todo lo que posee.

-¿Pero no veis que esta hastiado de todo lo que tiene?. Platón dijo que los mejores estómagos no son los que vomitan todos los alimentos.

-Pero, ¿acaso no hay un placer en criticarlo todo, en advertir defectos allí donde los demás hombres creen ver bellezas?.

-Es decir- replicó Martin- que hay un placer en no tener placer, ¿no es eso?.

("Cándido o el optimismo". Voltaire)


¿Qué pensáis queridos amigos?, ¿Es posible alcanzar un modo de vida placentero mediante una existencia que niegue el propio placer y se entregue por completo al letargo?. ¿Acaso puede la nada conducir al todo?. Yo, desde luego, no imagino una vida plenamente satisfactoria sin la existencia de ciertas cosas tales como Jardiel Poncela, los diccionarios de sinónimos y antónimos o las palabras esdrújulas.
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No sé a ustedes, pero sinceramente, con el aprecio que les tengo, no me gustaría que cuando caminasen por la calle y se cruzaran con un señor vistiendo invariablemente al uso de un dandi decimonónico, luciendo fular, zapatos de charol blanco y un monóculo sin graduación (que no se quitaría ni en la intimidad del retrete) dijera para su interior: "Ahí va una acémila, pobre diablo".

miércoles, septiembre 12, 2007

Aplacar al monstruo mediante migajas

Es curioso como releyendo algunos pasajes de la autobiografía de Groucho Marx, se puede terminar escribiendo una entrada sobre algo por completo ajeno al asunto que inicialmente se hubiera tenido en la cabeza para hoy. Pero así es la vida, cambiante y digresiva, como Liuva sabe. La ingeniosa frase (no podía no serlo) de Groucho que me ha conducido inexorablemente al tema que más adelante expondré, ha sido la siguiente:

"(...)Los resultados de sus apreciaciones eran tan aproximadamente exactos como las predicciones de Chamberlain sobre Hitler." ("Groucho y yo").


Efectivamente, el foco de atención es hoy Neville Chamberlain y su así llamada, Política de Apaciguamiento.

Puede que este belicoso tema sorprenda a los lectores, que habituados al estilo ligero, grácil e ingrávido de este blog, se queden absortos ante el denso cambio que están a punto de experimentar. Bien, ya quedan avisados por si alguno sufre del corazón (no en sentido romántico, o también, no sé).

Me gustaría insertar como comienzo la espléndida y conocida frase de Churchill, que en realidad resume prácticamente todo, y puede que incluso me libre de tener que decirles nada más:

"Os han dado a elegir entre la indignidad y la guerra; habéis elegido la indignidad, pero tendréis también la guerra". " (Winston Churchill).

En fin, como no quiero parecer perezosa y les quiero causar una buena impresión, transcribiré algo más de este pacífico personaje.

Neville Chamberlain fué Primer Ministro del Reino Unido de 1937 a 1940, justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Fué conocido por la "Política de Apaciguamiento"("Appeasement") que llevó a cabo tras reunirse con Hitler en 1938 y, junto con Francia e Italia, firmar el llamado Pacto de Munich. En el desempeño de su cargo, su principal objetivo fué evitar una guerra europea por encima de todo. El acuerdo resultante de dicho Pacto, implicaba la aceptación por parte británica y francesa de las demandas territoriales del dictador alemán Adolf Hitler consistentes en la cesión de los Sudetes, una región de Checoslovaquia, limítrofe con Alemania en la que residía una importante minoría de población alemana.

Gran Bretaña y Francia que, tras los horrores de la Primera Guerra Mundial, deseaban evitar una nueva guerra a cualquier precio, cedieron ante Hitler a cambio de que éste se comprometiera a no exigir la soberanía sobre más territorios europeos. Pero esto es como pactar con el lobo. Hitler olió debilidad y sucedería lo inevitable.

A su regreso a Inglaterra, Chamberlain declaró que había asegurado la paz en aquella hora convulsa de Europa. Chamberlain agitó el famoso documento que recogía el pacto, fué vitoreado como un héroe de la paz, el diálogo y el entendimiento y proclamó que se había alcanzado "La paz de nuestro tiempo". En cambió, a Churchill se le reprochó su tenso semblante. Chamberlain había aceptado las garantías ofrecidas por Hitler para mantener el equilibrio europeo. Era el año 1938. Al poco, todo cambió.

Alemania invadió Polonia en septiembre de 1939. Chamberlain reconoció el fracaso de su política y prometió su apoyo a Polonia. El periodo de la política de apaciguamiento concluyó el 31 de marzo de 1939, cuando el gobierno británico, en respuesta a las nuevas demandas alemanas, garantizó la seguridad de Polonia de forma unilateral y declaró la guerra a Alemania. Churchill sucedía a Chamberlain tras su dimisón y tomaba el mando. Comenzaba, con otras muchas causas, la Segunda Guerra Mundial.
Según cuenta Churchill, «Chamberlain pensaba que tenía una especial percepción del carácter de Hitler y el poder de medir con astucia los límites de la acción de Alemania".

Casi setenta años después, esta parte de la historia nos resulta extrañamente familiar. Me pregunto, cuándo y dónde la habremos presenciado. Análogamente, en esta nueva historia también se ha querido aplacar al monstruo mediante migajas. Pero, como ya se ha dicho, el monstruo lo quiere todo.

martes, septiembre 11, 2007

Back to you

Por fin regresa a las pantallas mi idolatrado Kelsey Grammer. Lamento que no sea encarnando una temporada más al genial Frasier (sin menospreciar a su no menos genial hermano, Niles), pero confiemos en la sabiduría de los guionistas para dar un papel digno a este gran actor. (El éxito de Frasier fue tal que les dedicaron una parodia en Los Simpson, pues dos personajes están inspirados en los hermanos mediáticos, el Actor Secundario Bob y su hermano. Incluso ellos los doblan en la versión original, por lo que Grammer consiguió dos Emmys más)

“Back to you” es una nueva comedia ambientada en una cadena local de televisión y la historia gira en torno al reencuentro de dos populares presentadores que se detestan pero deben trabajar juntos. Kelsey Grammer interpreta a Chuck Darling y Patricia Heaton interpreta a Kelly Carr, dos presentadores de noticias de los años 90 en la localidad de Pittsburgh.

Por lo que parece, Chuck es un mujeriego, actitud que casa muy poco con el anterior trabajo de Grammer en Frasier, pues precisamente su torpeza y total inhabilidad con las mujeres era una de las características más notables y divertidas del personaje.

Martin (padre de Frasier): ¿De qué trata el libro?
Frasier: No es importante.
Daphne: Trata sobre su primera vez
Frasier: Gracias, Daphne.
Niles: Tu primera vez, ¿haciendo qué?
Frasier: ¡Cambiando una rueda!
Niles: ¡Oh!
Martin: Ah, así que este libro va sobre la noche que concebiste a Frederick.
Frasier: Muy gracioso, Papá. Te haré saber que esa no fué mi primera vez.
Martin: Oh, bueno, me alegra saber que esa no fué tu única vez.

Daphne le echa en cara a Frasier que los hombres también usan el sexo para conseguir sus fines.
Frasier: "¿Cómo vamos a usar el sexo para conseguir lo que queremos, si lo que queremos es sexo?"

Frasier poseía un humor refinado, sarcástico, y una acerada capacidad irónica que caricaturiza de un modo magistral la alta burguesía y la intelectualidad liberal norteamericana.

Frasier: ¿Conoces la expresión "Vivir bien es la mejor venganza"?
Niles: Maravillosa expresión. Solo que no sé hasta que punto es cierta. No se ve que aparezca en muchas tramas de ópera. "Ludwig, enloquecido por el veneno de toda su familia, tomó su venganza sobre Gunther.... viviendo bien"

Niles: ¿Qué es eso? ¿Lluvia?
Frasier: No, ¡Es Dios llorando!
Niles: Era una simple pregunta.
Frasier: ¿Acaso haces de otro tipo?
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Aquí un pequeño adelanto del nuevo trabajo del doctor Frasier Crane, quiero decir, Kelsey Grammer.
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Adelante, te escuchamos:












viernes, septiembre 07, 2007

De lo sublime

“Que estemos aquí es la prueba de que deberíamos estar aquí." Ralph Waldo Emerson.

En efecto, aquí estoy, y emersonianamente me gusta pensar que es aquí donde debería estar. Gracias por la paciente espera.

Tras una intensa y elevada contemplación clasicista, me sorprendí a mi regreso preguntándome acerca del significado del término “Sublime” puesto que en muchas partes lo leí, pero nadie supo aclararme en qué consistía dicha sublimidad. Fué entonces cuando descubrí a Longino. Al principio temí que fuese uno de esos poetas como hay tantos, que han expulsado de la tierra a la poesía; uno de esos ensartadores de perlas falsas que solo ven en el mundo la última sílaba de las palabras y cuando riman "alma" con "calma", "llama" con "trama" y "Dios" con "vos", ya se creen los pilares que permitirán a las esferas cumplir su revolución. Longino, define así este término motivo de mis desvelos (por otra parte, según parece, el texto se atribuye erróneamente a este autor, pero no entraremos en esas menudencias propias del Sr. Anónimo, pues para eso ya está él):


Sublime: “Una belleza extrema, capaz de arrebatar al espectador a un éxtasis más allá de su racionalidad o incluso de provocar dolor por ser imposible de asimilar”.


Según Longino, hay cinco caminos distintos para alcanzar lo sublime:

-Grandes pensamientos
-Emociones fuertes
-Ciertas figuras del habla y de pensamiento
-Dicción noble
-Disposición digna de las palabras.

En general, Longino describe lo sublime como una elevación en el lenguaje y los grandes poetas y prosistas, de esta forma y no de otra, alcanzaron los más altos honores y vistieron su fama con la inmortalidad


Se adelantan ejemplos de lo que no es un estilo elevado y se describen los vicios en los que se incurren aquellos que no saben usar en el momento oportuno ciertas expresiones, con lo que consiguen resultados contrarios al fin propuesto. La causa sería el deseo inmoderado de novedad intelectual, que es lo que, sobre todo, domina a su generación, para terminar diciendo que va intentar hacerse una idea clara de lo que en verdad es lo Sublime, objeto difícil de alcanzar por ser el resultado e una larga experiencia.

Pues el lenguaje sublime conduce a los que escuchan no a la persuasión sino al éxtasis. Ya que en todas partes lo maravilloso, que va acompañado de asombro, es siempre superior a la persuasión y lo que solo es agradable.

“...Nuestra alma se ve por naturaleza transportada en cierto modo por la acción de lo verdaderamente sublime, y ,adueñandose de ella un cierto orgullo exultante, se llena de alegría y de orgullo, como si fuera ella la autora de lo que ha escuchado. Cuando un hombre sensato y versado en la literatura oye algo repetidamente y su alma no es transportada hacia pensamientos elevados, ni al volver a reflexionar sobre ello tampoco queda en su espíritu más que meras palabras, que, si las examinas cuidadosamente, se convierten en algo insignificante, entonces se puede decir con toda seguridad que no es algo verdaderamente sublime, ya que solo se conservó mientras era escucado. Pues, en realidad, es grande solo aquello que proporciona material para nuevas reflexiones y hace dificil, más aún imposible, toda oposición y su recuerdo es duradero e indeleble. En un palabra se considera hermoso y verdaderamente sublime aquello que agrada siempre a todos. Pues, cuando personas de diferentes costumbres, vidas, aficiones, edades y formas de pensar tienen una opinión unánime sobre la misma cosa, entonces este juicio y coincidencia de espíritus tan diversos son una garantía segura e indudable en favor de lo que ellos admiran...”

Nos parecerá, probablemente, hoy, que esta garantía de la que se nos habla al final es poco fiable, resulta engañosa, ficticia. Al contrario, nos mostramos huidizos y escépticos ante el llamado "gusto común", puesto que no es más que eso, común, pero ¿qué puede tener de sublime algo así?. Lo que todos proclaman, alaban y adulan se convierte de inmediato en algo mediocre. Cuesta tanto encontrar algo verdaderamente valioso, hermoso, ¡sublime!, en este mundo, que no, no puede estar tan a la vista, contemplado por todos. Toda pequeña luz atrae tantas mariposas y todo tesoro tantos ladrones... Amo a esos silenciosos que llevan su idea a la tumba y no la entregan a los besos indecentes ni al impúdico tacto de la muchedumbre. Me agradan los enamorados que no escriben el nombre de su amada en la corteza de los árboles ni lo confían a ningún eco, y que al dormir son perseguidos por ese miedo a pronunciarlo.

miércoles, agosto 01, 2007

Hablando del Rey de Roma.... cierro por vacaciones.

Estimados amigos,

Concluirán ustedes que este mes, en efecto, ha sido poco fecundo. Su conclusión sin lugar a dudas posee una indecible certeza, pero esperen a ver la fecundidad del mes que acaba de empezar y juzguen ustedes después.

Sí, en efecto, abandono a mi pequeño vástago durante las canículares próximas tres o cuatro semanas por no poder atenderle (si son lo suficientemente suspicaces se darán cuenta de que lo que en realidad quiero decir es que lo que no puedo atender es a ustedes), pero regresaré con millones de nuevas genialidades que no deberían perderse a menos que sean ustedes unos cabezas de chorlito (lo cual, de la mayoría, no me consta -no, no pienso en usted como excepción, Sr. Anónimo!-), lúgubres reflexiones y rutilantes aportaciones.
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Marcho unos días a la capital del Lacio para ver si, stendhalianamente, siento la perentoria necesidad de sentarme en un banco, por verme desfallecer trás la sublime belleza de los frescos de la Capilla Sixtina (puede que, como Sigurd dijo, fueran los 40º de agosto).
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San Agustin dijo "Cuando estés en Roma, compórtate como los romanos". No quieran ni imaginar las atrocidades que voy a cometer.
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Hasta pronto, queridos amigos. Disfruten ustedes, si es que pueden sin este blog, de su verano donde quiera que estén.
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"When falls the Coliseum, Rome falls, and when Rome falls, the World". Lord Byron

lunes, julio 23, 2007

Aturdimiento general, la sociedad se desmiembra

Un ser vivo afirma valientemente delante de una multitud (formada por tres personas) que no piensa acudir al estreno del esperadísmo largometraje de Los Simpsons la próxima semana.

El trágico suceso ocurrió ayer en un barrio de Almendralejos. Un joven aparentemente moderno, con atavíos que en efecto no harían posible deducir ni al detective más agudo nada sospechosamente fuera de lo normal, (usaba chancletas de las que se introduce el dedo), afirmó tajantemente que no pensaba pagar “para ver un capítulo pero más largo”. Los allí presentes sufrieron una profunda conmoción y tuvieron que ser atendidos por miembros del SAMU presentando graves síntomas de apoplejía. El joven, por su parte, fue retenido por las fuerzas policiales y en estos momentos se encuentra en disposición judicial pendiente de la pertinente condena. Según declaraciones internas, el fiscal no se conforma con menos de 12 años de prisión y treinta y dos segundos de estrangulamiento por un tipo gordo disfrazado de Homer Simpson. “Así aprenderá”, ha declarado el fiscal.


viernes, julio 20, 2007

El síndrome de Stendhal

Así cuenta Stendhal su visita a la basílica de Santa Croce de Florencia:

"Yo estaba ya encantado por el hecho de estar en Florencia, cerca de los grandes hombres cuyas tumbas había visto. Absorto en la contemplación de la belleza sublime, la veía de cerca, casi podía tocarla. Había alcanzado ese grado de emoción en que se aúnan las impresiones celestiales que nos procuran las bellas artes y los sentimientos apasionados. Al salir de Santa Croce el corazón me palpitaba, sentía como una debilidad nerviosa: la vida se había agotado en mí y caminaba con peligro de caerme".

Se sentó en un banco y leyó el pasaje que Foscolo dedica a Santa Croce en sus Sepulcros, completamente solo, con pausas, en total libertad de movimientos y pensamientos.

El síndrome de Stendhal denomina cierto estado psíquico que nos acomete al contemplar una obra de arte, se manifieste esta de la forma que sea, entiendo yo. Hay una expresión que evoca de una manera muy bella este estado de exaltación; me gusta llamarlo "la angustia de lo sublime". Es una angustia subyugante, que te atrapa poderosa y violentamente. Hay una palabras anhelantes de Goethe en su escrito Viaje a Italia:

"Me resolví a emprender tan largo y solitario viaje porque Italia era como el punto central hacia el cual me impulsaba una atracción irresistible. De hecho, acabó siendo un deseo casi enfermizo, del cual sólo la visión y la presencia directas podían curarme."


Queridos y nostálgicos amigos, ¿han tenido ustedes alguna vez esta exquisita y espiritual sensación? ¿Contemplando un cuadro de Kandinsky tal vez?, ¿Deleitándose con los melódicos y armoniosos sonidos del triángulo?, ¿Leyendo con lágrimas en los ojos un cuento baturro?. No sean ustedes tímidos, anden.

miércoles, julio 04, 2007

Nota disculpatoria

Ruego disculpen todos aquellos que se hayan visto seriamente perjudicados por el reciente bajo ritmo de publicación de este blog. La autora lo lamenta mucho y hace expreso manifiesto de que causas ajenas a ella y a su firme voluntad de complacerles, han ocasionado este vertiginoso descenso. Seguramente hayan sido ustedes más felices y ahora se estén preguntando qué demonios hacían, ¡y hacen!, leyendo este sitio. No se preocupen, a mí me parece que hay cosas peores en el mundo, como ser absorbido por una babosa gigante o una clase de psicología.
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Les aconsejo desde aquí que no opten por suicidarse, sobre todo si después sus bienintencionados vecinos les hacen la faena de rescatarles, como a Paulina, mujer de Séneca, que quiso morir como él, pero de orden de Nerón le cerraron a tiempo las venas y conservó siempre una palidez mortal.
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Gracias a Paulina y a su fallido suicidio, me he acordado de esta sentencia de su encantador esposo. Os la dejo aquí para que piensen ustedes que yo bastante hago con entrenerles:
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«Así como en un campo arado para siembra nacen aquí y allá
algunas flores, pero no se ha tomado tanto trabajo por esas hierbecillas, aunque
deleiten los ojos –el propósito del labrador fue otro, y eso sobrevino–, así
también el placer no es el pago ni la causa de la virtud, sino algo accesorio, y
no se lo acepta porque deleite, sino que si se lo acepta, también deleita.»
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Es la idea aristotélica de que no se ha de buscar el placer, sino que es un fin sobrevenido. Les admito opiniones, si es que las tienen. Gracias por su tiempo, si es que es suyo.

jueves, junio 28, 2007

¡Felicidades a mí! ¡A mí, a mí!

Hoy es un día festivo (lo aviso para que mis entrañables y púgiles lectores intenten lanzar menos sacos de hediondas inmundicias -aunque ahora que lo pienso, todo lo empecé yo- y más bolsitas de dulces azucarados -vaya tontería acabo de decir-), ¡es mi no cumpleaños!. ¡Ah no! ¡Es mi cumpleaños!.

Para aquellos lectores interesados en conocer mi edad les diré que es el resultado de multiplicar el logaritmo neperiano de 47 por el resultado de PI/x2 más el 7% de IVA. Aquellos que no sean muy dados a este tipo de sencillos cálculos aritméticos, pueden enviarme un correo postal con la pertinente solicitud, contestando correctamente a la siguiente pregunta: "¿Por qué soy tan estúpido/a?".

Bien, comenzaré con el intenso relato de mi miserable vida (los que no tengan ningún interés en ella, que por otra parte serán los más cuerdos, pueden detenerse justo aquí para tomarse un Gintonic a mi salud, pero no olviden pagar la factura, que hoy cumplo años pero no soy tonta).

Nací un 29 de Junio de ... ¡uy! ¡casi se me escapa!. Mi madre, al verme, tuvo la sensata idea de suicidarse inmediatamente usando el gotero como soga (es que es muy hitchcockniana) pero mi padre le detuvo a tiempo con el siguiente razonamiento:

-¡Espera, mujer! Quizás esta criatura asquerosa y degradada resulte ser una bendición disfrazada.

-Pues si lo es, lleva un disfraz muy bueno -contesto mi desesperada madre.

-Después de todo, -siguió mi progenitor con aire intelectual- ¿Es que nuestro Señor no envió una modesta lombriz para consolar a Moises en su tormento?.
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-No.

-Pues es de las cosas que solía hacer. ¡Vamos, espinillosa (refiriéndose a la enfermera), llévate a este engendro!.

*Justo en este momento me ha venido a la mente una frase de Emerson que viene muy bien: "Jamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quisiera ponerlo a dormir".

Imagen de mi tierna infancia a la edad de 2 años. Mis primeras palabras fueron: ¡No más agua, yegua culona! y ¡Maldigo a Edison! (esta es una reconciliación con mis lectores edithpiaf-adictos)

Cuando crecí, mi madre solía darme sabios consejos como que no me fiara de los peligrosos maníacos homicidas y tengo que decir que así me fué muy bien en la vida. Aunque, por otra parte, es la misma madre que opinaba que Humphrey Bogart era un alto y apuesto semental, así que opté por tomar sus opiniones con precaución, porque amo a mi madre pero también amo las chuletas con salsa y a estas no les pido consejo.


A mi favor tengo que decir que una vez en el tren, un caballero se levantó para dejarme su asiento. Como yo lo interpreté es asunto mío, pero como justo en esa época estaba leyendo el "Pierre o las ambigüedades" de Herman Melville y además iba por este pasaje:


"Si un caballero compra el mejor asiento por un asunto de vida o muerte, deberá
renunciar graciosamente a dicho lugar y alejarse renqueando si una atractiva
viajera mueve una sola de sus plumas desde la puerta de la estación"



Puede decirse que mi ego se disparó (es que nunca he sabido como se bloquea un arma) desde ese momento en el que este insulso señor bajito resultó tan extrañamente gentil. Lo que me dijo a continuación nunca lo podré olvidar:

"Soy lo que en México se llama un chaparrito y en Guatemala, un pululo, y la pequeñez de mi esqueleto tiene la culpa de que todas las mujeres altas me sean inaccesibles. -Y agregó con una reflexión al más puro y selecto humour-: En fin, tengo el consuelo de que, por fortuna, existen muchísimas mujeres bajas que me son inaccesibles también"


Esto es, queridos amigos, lo más trascendental que ha acontecido en mi vida. De ahora en adelante quiero vivir una juventud salvaje, llegar rica a la madurez y fingir que soy sorda cuando me haga vieja para sacar de quicio a la gente.